El gobierno colombiano desplegó más de 1.100 efectivos del Ejército y la Policía Nacional para sofocar la ola de violencia desatada por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Un contundente operativo de las fuerzas de seguridad colombianas logró levantar el paro armado decretado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) en Santa Marta. La intervención ordenada por el presidente Abelardo de la Espriella derivó en el despliegue de 1.100 militares y policías en el casco urbano y zonas turísticas de la ciudad caribeña, luego de cuatro jornadas marcadas por la quema de vehículos, ataques a comercios y el cese de actividades. La ofensiva oficial dejó un saldo de 13 miembros del grupo criminal detenidos y la incautación de cocaína, armamento y material extorsivo, además del arresto de cuatro narcotraficantes requeridos en extradición por la Justicia de los Estados Unidos.
El accionar de las ACSN —que basan su economía delictiva en la extorsión a comerciantes y el tráfico de drogas desde la Sierra Nevada hacia La Guajira— se desencadenó tras la caída de uno de los cabecillas de la estructura. En respuesta a las maniobras de intimidación urbana, la administración central activó el traslado de 76 reclusos a cárceles de máxima seguridad y dio un plazo de una semana para lograr el sometimiento de alias “Pinocho”, máximo jefe de la banda. A pesar del reinicio paulatino de la actividad comercial bajo custodia militar en el centro de Santa Marta y su mercado municipal, las autoridades confirmaron que el aeropuerto y el Parque Nacional Natural Tayrona mantuvieron su operación normal, mientras se refuerza el patrullaje en las playas para garantizar la seguridad del turismo internacional.
