La causa ya tiene tres arrestados tras la captura de Soledad Andreani, expareja del asesino, quien aportó el auto para trasladar el cuerpo desmembrado. El fiscal Raúl Garzón cambió la imputación de Claudio Barrelier a femicidio, delito que prevé prisión perpetua.
Las novedades en los tribunales cordobeses complican de forma definitiva a todo el entorno del asesino de la adolescente de 14 años. Este martes 9 de junio de 2026, la Policía de Córdoba detuvo a Soledad Andreani, expareja del principal acusado, Claudio Barrelier. La mujer quedó bajo arresto luego de que el rastreo de cámaras de seguridad y peritajes satelitales ubicaran su automóvil —un Ford negro— realizando el trayecto exacto entre la vivienda de barrio Cofico y el descampado de Ampliación Ferreyra donde se descartaron los restos de la menor. Andreani es la tercera detenida de la causa, sumándose al amigo y conviviente del sospechoso, Osvaldo Fachetta (47), apresado por encubrimiento.
En paralelo, el informe preliminar de la autopsia forense aportó datos médicos determinantes para la investigación. Los peritos constataron que Agostina Vega murió por asfixia por ahorcamiento y que previamente fue víctima de un ataque sexual. Según la reconstrucción judicial, la menor fue asesinada entre la 1 y las 2 de la mañana del domingo 24 de mayo en el domicilio de Juan del Campillo 878, una escena primaria que fue lavada con químicos en dos oportunidades. Asimismo, los análisis científicos confirmaron que el cuerpo de la víctima fue posteriormente desmembrado con elementos cortantes de cocina para facilitar su ocultamiento.
Ante la gravedad de las pruebas científicas, el fiscal Raúl Garzón modificó la calificación legal contra Barrelier, quien pasó de estar imputado por privación ilegal de la libertad a la carátula de femicidio, lo que lo encamina a una condena a prisión perpetua. El acusado permanece alojado en el penal de Bouwer con asistencia y vigilancia psiquiátrica continua debido a amenazas de autolesión, mientras el padre de la víctima, Gabriel Vega, reclamó una condena unánime para el entorno: «Mi hija estuvo en manos de este monstruo, pero no actuó solo; tienen que ir todos presos», sentenció.
