El fenómeno meteorológico generó al menos 92 heridos y provocó la parálisis del transporte aerocomercial en la región. Ante la previsión de que toque tierra en la provincia china de Zhejiang, las autoridades locales dictaron la alerta máxima de emergencia, suspendieron las clases y ordenaron masivos traslados preventivos de la población civil.
El este asiático se encuentra en estado de máxima alerta por el avance del tifón Bavi, un sistema tormentoso de gran escala que ya causó estragos en los archipiélagos de Japón y Taiwán, y que se encamina a impactar de forma directa sobre la costa continental de la República Popular China. Las agencias meteorológicas de los tres países emitieron reportes de emergencia simultáneos debido a la violencia de las ráfagas de viento, las cuales alcanzan picos de 140 kilómetros por hora, y a las previsiones de lluvias torrenciales que amenazan con generar flujos de lodo y graves inundaciones costeras.
En la provincia china de Zhejiang, el Comité para la Gestión de Emergencias elevó la respuesta institucional al nivel uno, el máximo escalafón de seguridad civil previsto por la legislación del país. Ante la inminencia de que el ojo del tifón toque tierra, la administración central ordenó la evacuación preventiva de 1,71 millones de ciudadanos de áreas bajas o propensas a deslizamientos, decretó el cierre de más de 12.000 establecimientos educativos y clausuró de forma temporal cientos de puntos de interés turístico y recintos culturales.
Balance de daños y personas heridas por región
Las ráfagas y la caída de objetos contundentes provocaron incidentes de diversa consideración sanitaria en las zonas insulares:
- Taiwán: El Centro de Respuesta a Desastres de la isla reportó al menos 87 heridos, la mayoría de ellos motociclistas que perdieron el control por el viento o ciudadanos golpeados por mampostería. Además, se registraron más de 14.000 evacuados y se mantienen activas 45 alertas rojas por riesgo inminente de aludes de barro en el condado noroccidental de Hsinchu.
- Japón: El paso del tifón por la prefectura de Okinawa dejó un saldo de cinco heridos leves. La Agencia Meteorológica nipona fijó una alerta de nivel 4 por tempestad y proyectó acumulaciones de agua de hasta 250 milímetros en las islas Sakishima.
- Infraestructura y transporte: La navegación y la aeronavegación comercial quedaron paralizadas. Terminales clave como Taoyuan (Taiwán), Wenzhou y Fuzhou (China) cancelaron más de 500 vuelos programados, dejando a miles de pasajeros varados a la espera de mejoras climáticas.
Un contexto de desastres naturales sucesivos
La llegada de Bavi agrava una situación humanitaria y de infraestructura ya debilitada en el territorio chino. Durante los primeros días de julio de 2026, la región padeció los efectos colaterales del tifón Maysak, cuyas tormentas asociadas provocaron 39 muertes en la región de Guangxi. Asimismo, un desprendimiento de tierra en Gansu causó 21 víctimas fatales y una serie de tornados en la provincia de Hubei cobró la vida de otras 11 personas. Por este motivo, el Centro Meteorológico Nacional de China resolvió dictar de forma simultánea la primera alerta roja del año por lluvias torrenciales, anticipando un escenario de extrema complejidad para los equipos de rescate y reconstrucción civil.
