Lo que pretendía ser un almuerzo de camaradería por el Día del Trabajador terminó convirtiéndose en el epicentro de la grieta cordobesa. El senador Luis Juez y el referente de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, compartieron locro en el exclusivo Botánico Boutique, sellando un compromiso de unidad de cara a 2027. La movida no pasó inadvertida para el oficialismo provincial: desde el riñón de Martín Llaryora salieron con los tapones de punta a criticar el carácter «VIP» del evento.
Bajo el lema de «honrar el compromiso con LLA», Juez se mostró alineado con el esquema del presidente Javier Milei, buscando consolidar un frente opositor que termine con los 28 años de hegemonía del PJ en Córdoba. «Somos parte de un proyecto que pretende gobernar esta provincia», disparó el líder del Frente Cívico. Sin embargo, la foto de la unidad opositora —que también incluyó a Gonzalo Roca— fue rápidamente utilizada por el oficialismo para golpear donde más duele: la sensibilidad social.
El ministro Miguel Siciliano fue el encargado de encabezar el contraataque desde las redes sociales. «Luis, ¿qué te pasó?», cuestionó el funcionario, calificando al encuentro como un «locro cheto» en un lugar donde, según sus palabras, se planifica el ajuste. En un cruce de altísimo voltaje, Siciliano sentenció: «No se puede brindar y comer en donde se ajusta. Como dice el refrán, donde se caga no se come». La frase detonó un intercambio de chicanas entre militantes de ambos bandos que duró todo el fin de semana.
Más allá del ruido mediático, el evento dejó una lectura política clara: Juez y Bornoroni, aunque todavía no definen candidaturas, han decidido caminar juntos para evitar que la dispersión opositora beneficie a Llaryora. Mientras tanto, el PJ cordobés aprovecha cada gesto para intentar despegarse del ajuste nacional, acusando a la nueva alianza «juecista-libertaria» de haber perdido el contacto con los trabajadores en su propio día.
