El gobernador de Buenos Aires evitó confrontar con su par cordobés pese a que este no lo recibió. Aseguró que mantienen el diálogo y que es urgente encontrar coincidencias ante el ajuste nacional.
En una visita con fuerte tono político de cara a 2027, Axel Kicillof desembarcó en Córdoba con una agenda que incluyó encuentros sindicales en La Falda junto a Héctor Daer, una actividad académica en la UTN y una escala en Cosquín. A pesar de que el gobernador Martín Llaryora no estuvo presente para recibirlo —ya que viajó a San Juan a una cumbre minera con Karina Milei—, Kicillof le restó importancia al «desaire» y remarcó que existe diálogo fluido entre ambos mandatarios.
«Hablamos con Llaryora y tenemos que encontrar coincidencias», afirmó el bonaerense, subrayando la importancia de la colaboración entre provincias ante la falta de respuestas del Gobierno nacional. Durante su discurso, Kicillof evitó hablar de alianzas electorales inmediatas, pero fue tajante al advertir que «toda la Argentina tiene una matriz productiva que está en riesgo» debido a las políticas de Javier Milei. Su visita fue leída como un primer paso para tender puentes con el «cordobesismo» y ampliar su armado nacional fuera de los límites del kirchnerismo duro.
