El clima de tensión en las dependencias estatales sumó este martes un nuevo capítulo crítico. Los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en Córdoba se declararon en estado de alerta tras conocerse que el Ministerio de Desregulación exige la desvinculación de 1.500 empleados en todo el país. La cifra es alarmante: representa más del 60% de una planta total de 2.300 personas, lo que para los delegados gremiales locales no es otra cosa que el certificado de defunción de la institución.
En una conferencia de prensa realizada este mediodía, los representantes cordobeses Nicolás Godoy y Julio Costa advirtieron que este «achique» salvaje elimina funciones vitales que el INTI presta a la industria nacional. Según denunciaron, el Gobierno busca desmantelar el organismo o licuar sus tareas bajo la órbita de la Secretaría de Industria, dejando a cientos de profesionales en la calle. Con asambleas permanentes y movilizaciones en puerta, los trabajadores aseguran que darán pelea para evitar lo que consideran el paso previo al cierre definitivo de un pilar fundamental para el desarrollo productivo cordobés.
