La propagación de la cepa Bundibugyo en siete provincias se combina con falta de insumos, protestas de personal de salud y la destrucción de un centro de atención.
La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo registra 4.018 muertos y 8.300 casos confirmados, según el último reporte oficial del gobierno local. El brote afecta a siete provincias del país, con una propagación activa en la zona este —incluyendo Kivu del Norte— y un caso reciente en Ubangi del Sur, originado por un viajero procedente de la región oriental. A pesar de que la transmisión mostró cierta desaceleración en sectores de Ituri y más de 2.000 personas lograron recuperarse, las autoridades sanitarias y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mantienen la alerta máxima ante el riesgo de expansión regional.
El brote actual es causado por la cepa Bundibugyo, una variante menos frecuente que la Zaire pero con la particularidad de presentar síntomas iniciales leves, lo que retrasa el diagnóstico oportuno. La respuesta médica se encuentra severamente limitada por la escasez de recursos, conflictos armados en las zonas afectadas y medidas de fuerza del personal de salud debido a salarios adeudados desde agosto. La crisis se profundizó tras un operativo militar en Bunia que terminó con el incendio de un campamento de desplazados que funcionaba como centro de tránsito para infectados, provocando la huida de unas 19.000 personas, entre ellas pacientes con la enfermedad.
