La Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) reportó que se fabricaron solo 37.762 vehículos en el último mes. El sector acumula una contracción del 19,3% en lo que va de 2026 y la entidad advierte que Ingresos Brutos y las tasas municipales asfixian la competitividad exportadora.
Las señales de recesión en el corazón industrial de la economía nacional volvieron a encender las alarmas del sector privado. Según el informe mensual consolidado por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), correspondiente a la actividad de mayo de 2026, la producción de vehículos en el país sufrió una violenta caída interanual del 21,5%, tras registrarse un total de apenas 37.762 unidades salidas de las líneas de montaje. Los datos confirman la profundización de la contracción en las principales terminales fabriles —varias de ellas radicadas en el polo productivo cordobés—, las cuales operaron durante un esquema acotado de 18 días hábiles a lo largo del mes relevado, consolidando un retroceso acumulado del 19,3% en los primeros cinco meses del año en comparación con el mismo período de 2025.
El desplome de la actividad sectorial encontró su correlato más dramático en la parálisis del mercado interno, donde las ventas mayoristas a las redes de concesionarios se derrumbaron un 39% interanual durante mayo, comercializando tan solo 35.979 vehículos. En el plano del comercio exterior, las exportaciones de las terminales alcanzaron las 25.237 unidades, lo que reflejó una contracción del 6,1% respecto al mes de abril. El presidente de Adefa, Rodrigo Pérez Graziano, intentó aportar mesura al señalar que los volúmenes físicos de producción encontraron un piso de estabilidad técnica debido a un proceso de transición por inversiones y renovación de plataformas; sin embargo, el directivo aprovechó la presentación para lanzar un enérgico reclamo político por la presión tributaria, denunciando que el impuesto a los Ingresos Brutos provinciales y las crecientes tasas municipales representan el 10% del valor neto de cada auto exportado, calificando como «urgente» una quita fiscal para no perder mercados externos.
