A partir de este miércoles 22 de abril, la comunidad educativa del Instituto Obispo Caixal, en barrio Pueyrredón, se topó con una postal inédita y desconcertante. Bajo el argumento de reforzar la seguridad ante recientes amenazas de violencia, las autoridades del establecimiento prohibieron el ingreso de alumnos con mochilas. La medida, que obliga a los estudiantes a llevar sus útiles en bolsas de nailon transparentes o directamente en la mano, generó una fuerte polémica y reacciones encontradas entre las familias.
La disposición no es aislada, ya que se reportaron normativas similares en otras instituciones tanto de la capital como del interior provincial. El protocolo incluye, además, un cronograma de ingreso escalonado: los alumnos de primero a tercer año entran a las 7:30, mientras que el ciclo orientado lo hace a las 7:45. Según explicaron desde la institución, esta decisión busca reducir las tensiones internas luego de que aparecieran pintadas con amenazas en el edificio en las últimas semanas.
La reacción de los padres no se hizo esperar. Mientras algunos sectores comprenden la naturaleza preventiva de la acción, otros manifiestan un rechazo rotundo. Los testimonios recogidos en la puerta del colegio dan cuenta de un clima de hartazgo frente a lo que consideran una respuesta extrema a «bromas pesadas» que terminan alterando la normalidad escolar. La sociedad siente bronca ante un contexto donde el control sobre los menores parece ser la única salida encontrada por las autoridades ante la falta de soluciones de fondo.
Actualmente, se investigan más de 100 denuncias por episodios similares en distintos puntos de Córdoba. Las autoridades educativas sostienen que el objetivo primordial es llevar tranquilidad a los hogares, aunque la imagen de cientos de chicos ingresando con sus pertenencias a la vista en bolsas de plástico refleja la gravedad de la crisis de convivencia que atraviesan los establecimientos educativos en la provincia.
