El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo una audiencia de 45 minutos con el papa León XIV en un intento por reconstruir los puentes dañados entre la Casa Blanca y la Santa Sede. El encuentro se produce en un clima de máxima fricción, luego de que el presidente Donald Trump calificara al Sumo Pontífice de «débil» por su postura pacifista frente al conflicto bélico en Medio Oriente y la amenaza nuclear.
A pesar de los recientes cruces verbales, Rubio —de fe católica y origen cubano— calificó la reunión como «amistosa». Durante el cónclave, ambos líderes dialogaron sobre la crisis humanitaria en el continente americano y la necesidad de establecer una paz duradera en Oriente Medio, tras la escalada bélica contra Irán. El Vaticano, por su parte, ratificó su histórica postura contra el armamento nuclear, respondiendo de forma indirecta a las acusaciones de Trump, quien había sugerido que el Papa favorecía el desarrollo atómico iraní.
La agenda de Rubio en el Palacio Apostólico también incluyó una reunión técnica con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano. Allí se abordó la situación de Cuba y el rol de la Iglesia como mediadora. Cabe recordar que León XIV es el primer papa de origen estadounidense en la historia, lo que otorga a sus críticas contra las políticas migratorias de Trump un peso político y social sin precedentes en Washington.
