Contenidos virales que muestran vacas hiperrealistas bailando o tigres naciendo de un huevo acumulan millones de reproducciones. Especialistas advierten sobre cómo estas imágenes distorsionan la percepción de la realidad en las infancias.
El consumo de contenidos digitales en plataformas como TikTok y YouTube sumó un nuevo factor de preocupación para padres y educadores: la proliferación de videos infantiles generados con Inteligencia Artificial (IA). Estas producciones logran un nivel de hiperrealismo tan avanzado que confunden la línea entre lo real y lo ficticio para los más chicos. Escenas absurdas, como animales de granja realizando coreografías humanas o felinos salvajes saliendo de cascarones, se consumen masivamente sin ningún tipo de filtro o advertencia.
Psicólogos y expertos en tecnología señalan que, a diferencia de los dibujos animados tradicionales donde el niño identifica claramente la fantasía, la estética fotorrealista de la IA altera el proceso de aprendizaje del entorno natural. El fenómeno avanza de forma exponencial debido a la facilidad de producción y a los algoritmos de las plataformas, que premian el contenido llamativo con millones de reproducciones, abriendo un debate urgente sobre la necesidad de etiquetar los contenidos artificiales dirigidos al público infantil.
