El Gobierno del presidente Rodrigo Paz desplegó a 3.500 efectivos de las fuerzas de seguridad para despejar los accesos a La Paz. Tras 11 días de cortes impulsados por sectores campesinos y afines a Evo Morales, la región andina padece desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos.
En un intento por frenar el aislamiento de la sede de Gobierno y paliar la crisis de desabastecimiento, las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana pusieron en marcha el operativo conjunto «Corredor humanitario». La intervención, que cuenta con la participación de 2.500 agentes policiales y 1.000 militares en rol de apoyo logístico, busca liberar las principales carreteras del departamento de La Paz y las rutas internacionales que conectan al país con Perú y Chile, donde permanecen activos unos 50 puntos de bloqueo.
Los sectores movilizados, nucleados en la Federación de Campesinos «Tupac Katari» y la Central Obrera Boliviana (COB), exigen la renuncia del mandatario, acusándolo de no resolver la situación económica nacional. El conflicto tiende a profundizarse debido a que una marcha de seguidores del expresidente Evo Morales avanza hacia la capital con la misma consigna de forzar la dimisión presidencial para el próximo lunes. Por su parte, el Ejecutivo denunció que las protestas forman parte de un plan desestabilizador financiado por sectores ilegales.
