El Ministerio de Comunicación y Medios de la República Democrática del Congo notificó que la cifra de infectados trepó a 2181 personas desde la declaración formal de la emergencia sanitaria a mediados de mayo. Las autoridades epidemiológicas informaron que la tasa de letalidad global se posiciona en el 39,6%, impulsada por la circulación activa de la cepa Bundibugyo bajo una dinámica de transmisión comunitaria sostenida.
La emergencia epidemiológica en la región central del continente africano presenta una curva de aceleración que genera preocupación en los organismos de salud internacionales. El último reporte oficial consolidado por la cartera sanitaria congoleña reflejó el impacto de las últimas 24 horas de monitorización, período en el cual se sumaron 56 nuevos diagnósticos positivos y se constataron 36 fallecimientos derivados de las complicaciones por el virus. Actualmente, el sistema sanitario mantiene bajo régimen de internación o aislamiento estricto a 722 pacientes, mientras que 412 personas lograron superar el cuadro clínico y recibieron el alta médica.
Las tareas de contención en el territorio registran un nivel de efectividad del 66,9% en el seguimiento de los contactos estrechos de los vectores confirmados. De acuerdo con los relevamientos técnicos validados por agencias internacionales, el epicentro geográfico de la patología se concentra en la provincia oriental de Ituri. No obstante, los bloqueos sanitarios preventivos lograron evitar la propagación del virus hacia los distritos colindantes de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y la jurisdicción de Tshopo, mitigando el riesgo de un colapso hospitalario regionalizado.
En el plano transfronterizo, los cordones de control biológico en los países vecinos muestran resultados favorables. El gobierno de Uganda oficializó la recuperación de su último paciente activo tras haber gestionado un foco localizado de 20 contagios, de los cuales 15 correspondieron a casos importados desde el territorio congoleño y dos culminaron en decesos. La evolución del brote actual se mantiene bajo estrecha vigilancia debido a las características particulares de la variante Bundibugyo, causante del incremento vertical de la curva de contagios desde el pasado 15 de mayo.
