Un exhaustivo relevamiento científico de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desnudó el deterioro emocional en la Capital. Los índices de sufrimiento psíquico escalaron de manera sostenida en las últimas tres décadas y los investigadores advierten que las crisis económicas y la precarización laboral funcionan como detonantes directos.
El impacto de las condiciones materiales de vida sobre la salud mental urbana quedó expuesto en un preocupante diagnóstico social. Este viernes 12 de junio de 2026, se conocieron las conclusiones de un estudio conjunto de las facultades de Ciencias Sociales y de Psicología de la UNC que determinó que el 15% de los cordobeses padece niveles «altos o muy altos» de malestar psicológico. La investigación, que midió el sufrimiento emocional frente a las exigencias cotidianas sin aplicar etiquetas clínicas, encendió las luces de alerta al confirmar un empeoramiento sistemático del humor social respecto a los registros históricos de los años 90.
Para trazar este mapa del padecimiento subjetivo, los especialistas encuestaron de forma presencial a 867 adultos en sus hogares utilizando el Cuestionario Epidemiológico de Sintomatología Mental (CESIM). Los resultados arrojaron que el promedio general de malestar se ubicó en 23,6 puntos, una cifra notablemente superior a los 19,3 puntos cosechados en la medición de 1993 y a los 21,8 de 1998. El reporte técnico detalla además que el grueso de la población de la Capital (un 72,6%) sobrelleva un nivel «medio» de afección, quedando apenas un mínimo porcentaje en la categoría de bienestar o malestar «bajo».
«El malestar psicológico es casi un mapa de la desigualdad en Córdoba. Las personas en trabajos sin registrar tienen casi el mismo nivel de sufrimiento que los desempleados; esto demuestra que no es solamente tener una ocupación, sino la calidad de la misma y si los ingresos alcanzan para cubrir las necesidades básicas». — Jaschele Burijovich, psicóloga y miembro del equipo de investigación de la UNC.
El cruce de datos sociodemográficos elaborado por la casa de altos estudios reveló que las brechas socioeconómicas y de género actúan como los principales vectores de la vulnerabilidad psíquica:
- El peso de los ingresos: En los sectores socioeconómicos más vulnerables, el índice de malestar promedia los 27,6 puntos, mientras que en las franjas con mayores recursos económicos el indicador se desploma a los 17,7 puntos.
- Informalidad vs. Desempleo: El estudio arrojó un dato clave para la coyuntura actual: los trabajadores informales o «en negro» registran un promedio de 28 puntos de malestar, quedando apenas dos escalones por debajo de quienes están desocupados (30 puntos), lo que evidencia el estrés que genera la inestabilidad financiera.
- La universidad como escudo: El nivel educativo demostró una correlación directa con la contención emocional. Quienes no terminaron la primaria promediaron un crítico 36,6 de malestar, mientras que los profesionales con posgrados universitarios marcaron apenas 15,6 puntos.
- La brecha de género: Las mujeres evidenciaron una carga de sufrimiento significativamente mayor que los hombres, alcanzando un promedio de 25,5 puntos frente a los 21,93 de la población masculina.
El informe de la UNC cerró analizando variables de la era digital, revelando que el 10% de los cordobeses que manifestaron tener experiencias conflictivas o frustrantes en las redes sociales desarrollaron cuadros de malestar elevado. Como contrapartida, los científicos destacaron que las redes de «apoyo social» (afectivo, vecinal y familiar) constituyen el único recurso democrático que no distingue clases sociales y que funciona como el principal amortiguador para evitar que el tejido comunitario colapse ante la crisis generalizada.
