A la espera del informe oficial de la Encuesta Permanente de Hogares, el Ejecutivo remarca la reducción estructural frente al pico del 52,9% en 2024 y confía en un repunte para la segunda mitad del año.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá esta tarde la medición oficial de la pobreza correspondiente al primer semestre del año, registrando una suba que volverá a ubicar el indicador por encima del 30%. La cifra representa un incremento de entre dos y tres puntos porcentuales respecto al piso del 28,2% alcanzado a fines del año pasado —el registro más bajo en siete años—, debido principalmente a la aceleración inflacionaria puntual que sufrieron las canastas básicas durante los meses de marzo y abril. Pese al repunte semestral, la estrategia de la administración de Javier Milei apunta a poner los datos en perspectiva histórica, remarcando que la pobreza continúa sensiblemente por debajo del 52,9% y la indigencia del 18,1% anotadas durante el primer semestre de 2024.
Desde la Casa Rosada atribuyen este freno temporal a la volatilidad de los precios en el consumo cotidiano durante el inicio del año, pero confían en que la posterior desaceleración del IPC permitirá retomar la senda descendente en el segundo semestre de 2026. Asimismo, el Gobierno enfatizará la efectividad de la asistencia social directa —eliminando intermediarios— a través de aumentos acumulados en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Prestación Alimentar, esquemas con los que buscan cubrir el 95% de la Canasta Básica Alimentaria en la primera infancia y contener la vulnerabilidad en los menores de 17 años. La postura oficial insiste en que el equilibrio fiscal y el control de la inflación son los únicos pilares para una reducción genuina del estancamiento social.
