El segundo detenido en la causa se presenta este jueves ante el fiscal Raúl Garzón en los tribunales de Córdoba. La Justicia sospecha que colaboró activamente en el reacondicionamiento de la vivienda de barrio Cofico tras el asesinato y en el envío de mensajes falsos para engañar a la familia de la adolescente. El viernes será el turno de Soledad Andreani.
El laberinto judicial que rodea al atroz asesinato de la adolescente de 14 años ingresa en una fase de definiciones clave para desarmar la red de complicidades. Este jueves 18 de junio de 2026, Osvaldo Fassetta, amigo del principal acusado, presta declaración indagatoria ante el fiscal de Instrucción del Distrito Tres, Turno Siete, Raúl Garzón. Fassetta llega a los tribunales de Córdoba bajo la imputación de encubrimiento agravado, en el marco del expediente que investiga el femicidio de Agostina Vega, cuyo cuerpo fue hallado a fines de mayo en la periferia sur de la capital provincial.
La ronda de indagatorias se reactivó tras el paso de Claudio Barrelier, el principal sospechoso, quien el miércoles negó de forma tajante los cargos en su contra. Lejos de beneficiarlo, la consistencia de las pruebas recolectadas por la división Homicidios de la Policía de Córdoba motivó al fiscal Garzón a agravar severamente la acusación de Barrelier, encuadrándola bajo la figura de homicidio triplemente calificado por alevosía, femicidio y criminis causa, un delito que contempla como única sanción la prisión perpetua.
«El grado de crueldad del hecho obliga a examinar de manera milimétrica la trastienda del crimen. No estamos ante un homicida solitario, sino ante un escenario donde existieron roles asignados para ocultar el cuerpo, adulterar las pruebas y ganar horas críticas de impunidad». — Apuntes de la querella familiar sobre la cadena de encubrimiento.
Los investigadores judiciales y peritos forenses concentran sus esfuerzos en reconstruir los movimientos exactos ocurridos entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de mayo en el domicilio de calle Juan del Campillo al 878, en barrio Cofico, trazando las siguientes líneas acusatorias:
- El rol de Osvaldo Fassetta (Jueves): El imputado compartía la vivienda de barrio Cofico con Barrelier. La sospecha judicial que pesa sobre él es mayúscula: los sabuesos policiales creen que aportó mano de obra para limpiar con químicos los rastros de sangre en la escena del crimen y que, además, fue el encargado de redactar y enviar mensajes de texto falsos desde teléfonos móviles hacia el entorno de la víctima con el fin de desviar los rastrillajes iniciales.
- El rol de Soledad Andreani (Viernes): Citada para la última jornada de la semana, está sindicada como la persona que le facilitó a Barrelier el automóvil Ford Ka utilizado para cargar los restos de la menor de edad y trasladarlos de forma oculta hacia un descampado de Ampliación Ferreyra, en la zona sudeste de la ciudad.
- Estrategia del silencio: A diferencia de Fassetta, los abogados defensores de Andreani ya adelantaron que aconsejarán a la mujer hacer uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar en esta instancia, evitando responder las preguntas formales del fiscal hasta tanto tengan acceso completo al peritaje de los teléfonos secuestrados.
El avance de las declaraciones de este jueves y viernes resultará determinante para consolidar las prisiones preventivas del trío. Mientras la comunidad de barrio Cofico mantiene el reclamo de justicia mediante marchas de silencio, la fiscalía avanza en los peritajes de luminol y los cruces de antenas de telefonía celular, elementos técnicos que prometen terminar de sepultar los intentos de coartada de quienes, de una u otra forma, intentaron borrar las huellas del femicidio que conmociona a la provincia de Córdoba.
