El Sistema Eléctrico Nacional registró una desconexión total este martes al mediodía, consolidando el quinto apagón general en lo que va del año. La falta de combustible importado, la salida de servicio de ocho de las 16 centrales termoeléctricas y las restricciones operativas mantienen a más del 70% del territorio sin suministro de energía eléctrica.
La crisis de infraestructura en Cuba alcanzó un nuevo punto crítico tras confirmarse el cese completo de actividades del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) detalló que la falla masiva se produjo a las 11:05 hora local, interrumpiendo el flujo de energía de manera generalizada sin que se hayan determinado aún las causales técnicas del evento. El episodio se suma a una secuencia de colapsos sucesivos registrados durante la última semana, los cuales obligaron a la población a soportar cortes de hasta 35 horas consecutivas en la capital y hasta tres días en las regiones del interior.
La restitución del servicio eléctrico se presenta como un proceso de extrema complejidad técnica que podría demandar varias jornadas de trabajo continuo. Los protocolos de emergencia del sector establecen que la recuperación del sistema debe realizarse de forma paulatina, utilizando fuentes de generación de arranque rápido como la energía solar, hidroeléctrica y generadores portátiles. Estos recursos se destinan inicialmente a energizar micro-redes regionales que aporten la tensión necesaria para reiniciar las grandes centrales termoeléctricas, que constituyen la base del andamiaje energético del país caribeño.
La vulnerabilidad del sistema se vincula de manera de forma directa con el severo déficit de crudo que padece la isla, la cual requiere más de 100.000 barriles diarios de petróleo para cubrir su demanda básica y solo produce localmente unos 40.000 barriles. Las restricciones comerciales y las dificultades de abastecimiento marítimo limitaron la llegada de buques extranjeros, dejando al país en una situación de extrema tensión operativa. Actualmente, ocho de las 16 unidades termoeléctricas se encuentran inoperativas por averías crónicas o falta de mantenimiento preventivo, un escenario de extrema debilidad estructural que complica el abastecimiento domiciliario e industrial.
