Un informe del Ieral reveló que se requieren casi 34 monotributistas para financiar una jubilación media frente a solo 3,5 asalariados en relación de dependencia.
El mercado de trabajo argentino evidencia una acelerada transformación estructural marcada por el avance del trabajo cuentapropista y el retroceso sostenido del empleo privado formal. De acuerdo con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) difundidos por la Secretaría de Trabajo y analizados por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), mientras el empleo asalariado registrado acumuló reducciones continuas durante los últimos meses, el régimen del monotributo sumó 1400 trabajadores en julio (un 0,1% mensual) y acumula un incremento interanual de 59.000 inscriptos (+2,7%), posicionándose como la única modalidad ocupacional con saldo positivo.
Esta dinámica plantea un fuerte interrogante sobre la sustentabilidad de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). La especialista Laura Caullo (Ieral) precisó que el aporte previsional promedio de un asalariado ($187.098) equivale a casi diez veces la contribución fija de un monotributista ($19.215). Como consecuencia, el sistema requiere 33,8 monotributistas para financiar un haber jubilatorio medio, mientras que con aportantes del régimen general bastan 3,5 trabajadores. Pese a las advertencias de consultoras como LCG y Analytica sobre la pérdida de calidad laboral y la caída en la recaudación fiscal, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, respaldó el crecimiento del esquema independiente al argumentar que «no todo el mundo quiere trabajar en relación de dependencia».
