La columna principal partió desde la emblemática esquina de Colón y Cañada en un clima de profunda consternación y reclamo civil. Las organizaciones apuntan de forma directa contra el entramado judicial por la falta de perspectiva de género en la investigación del femicidio.
La masiva manifestación del colectivo Ni Una Menos Córdoba adquirió una centralidad de honda sensibilidad humana y urgencia institucional en el atardecer de este miércoles 3 de junio de 2026. Los familiares directos de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo desmembrado fue localizado el fin de semana pasado en un predio rural de barrio Ampliación Ferreyra, se colocaron al frente de la bandera de arrastre que dio inicio a la caminata desde la intersección de Colón y Cañada hacia el Patio Olmos. Rodeados por miles de mujeres, estudiantes beneficiados con el retiro escolar anticipado y colectivos sociales, los allegados de la menor transformaron el luto en una masiva interpelación a los tres poderes del Estado provincial.
A través de un comunicado oficial difundido por la Asamblea Ni Una Menos en las horas previas al inicio de la marcha, los organizadores canalizaron el malestar social que arrinconó a la cartera de Seguridad del ministro Juan Pablo Quinteros y al Ministerio Público Fiscal. «Otra vez el dolor. Otra vez la bronca. Otra vez una familia destruida», plasmó el texto, cuestionando con severidad la demora inicial en los protocolos de búsqueda y la posterior falta de perspectiva de género en los estamentos judiciales. Las pancartas y consignas de la columna denunciaron de forma sistemática que el sospechoso, Claudio Barrelier, era un reincidente libre por negligencia procesal, transformando el tradicional grito nacional en una exigencia penal directa contra los fiscales de instrucción.
