Ezequiel Hormaeche defendió su gestión ante el Concejo Deliberante en medio de una tensa interpelación. El funcionario municipal vinculó los desmanes en Nueva Córdoba y Güemes con una resistencia delictiva a los controles y aseguró que la actual administración desarticuló una red de corrupción e impunidad que operaba desde hace 30 años en la nocturnidad.
La regulación de los espectáculos públicos y los boliches en la ciudad de Córdoba se transformó en un complejo escenario de acusaciones cruzadas y denuncias de gravedad institucional. Este miércoles 24 de junio de 2026, el director del Ente de Fiscalización y Control de la Municipalidad, Ezequiel Hormaeche, compareció ante el Concejo Deliberante tras una convocatoria impulsada por los bloques de la oposición. La citación legislativa se precipitó luego de repetidos disturbios en locales nocturnos de los barrios Nueva Córdoba y Güemes —con los incidentes en el bar Wachitas como principal detonante— y denuncias sobre presuntas redes de inspectores coimeados vinculadas indirectamente al marco investigativo por el femicidio de Agostina Vega.
Durante la sesión, el funcionario rechazó de forma categórica las críticas de la oposición que catalogaban a la gestión de control como un «fracaso». Lejos de esquivar la confrontación, Hormaeche describió el nivel de hostilidad y amedrentamiento que sufre el personal del área y ratificó la existencia de maniobras intimidatorias que ya habían sido expuestas por el intendente Daniel Passerini.
“Son episodios que hemos sufrido en mi persona y mis compañeros… hablo de amenazas, de llamados, del episodio de dos balas en el escritorio”. — Ezequiel Hormaeche, director de Fiscalización y Control, detallando la resistencia ilegal ante el avance de las inspecciones.
El funcionario expuso los ejes centrales que componen la investigación judicial de la noche y el plan de reordenamiento interno de los cuerpos de inspectores:
- Los «elefantes blancos» de la noche: Hormaeche apuntó de forma directa contra empresarios e históricos locales de la ciudad a los que calificó como «intocables que en los últimos 30 años nadie vio». Nombró explícitamente a complejos como Ibiza (VIP de Sucre), Delirios de Avenida Alem y Madero de la calle Rondeau, vinculándolos al empresario Roberto Moyano, quien se encuentra actualmente detenido bajo la acusación de trata de personas.
- Conexión con la «Causa Bomberos»: La conducción de la repartición municipal remarcó que tanto la actual gestión como la anterior actuaron como denunciantes en el expediente de Bomberos. Afirmó haber concurrido más de 30 veces a sede judicial para aportar actuaciones que alimentaron 43 causas derivadas por narcotráfico, trata y explotación sexual en locales que funcionaban con habilitaciones irregulares.
- Depuración del cuerpo de inspectores: Al ser consultado por publicaciones periodísticas que señalan un mecanismo de cobro de coimas semanales mediante «deliveries» en moto, el director recordó que la estrategia oficial incluye auditorías severas. Destacó que hace dos años se detuvo a una decena de inspectores en un proceso interno destinado a separar a quienes delinquen de la mayoría de los empleados que cumplen correctamente sus tareas.
Para contrarrestar las denuncias de «zona liberada» que sostienen los centros vecinales y la oposición, Hormaeche exhibió las estadísticas comparativas del área. Detalló que mientras en el año 2019 la administración previa promediaba apenas 70 clausuras anuales, el último período anual cerrado bajo su órbita concluyó con 700 locales clausurados y la desarticulación de 597 fiestas clandestinas. La discusión regulatoria continúa abierta en los despachos tribunalicios de las fiscalías de Delitos Económicos y Homicidios, donde el municipio busca demostrar que el endurecimiento de los operativos cortó la rentabilidad de las viejas estructuras de protección ilegal de la capital.
