La democracia sindical en Córdoba volvió a quedar en deuda. Entre nubes de gas pimienta y empujones de la Infantería, la conducción de la UEPC logró imponer la aceptación de una propuesta salarial que las bases rechazan en las escuelas. El «dato polémico» de la jornada fue la diferencia abismal entre lo que se votó en las delegaciones del interior y lo que finalmente se consagró en la asamblea de la Capital, dejando un manto de dudas sobre la legitimidad del resultado.
Resumen de la propuesta docente (Córdoba 2026–2027)
- Acuerdo anual (febrero 2026 a enero 2027) con aumentos mensuales y ajuste por IPC garantizado.
- Subas salariales en abril:
- Maestra de grado: +23,3%
- 30 hs cátedra: +18,8%
- Directivos: +15,9%
- Se paga retroactivo de febrero y marzo.
- FONID asegurado durante toda la paritaria (+92%).
- No se descuenta el paro del 19/3 y se devuelve un día ya descontado.
- Revisión en octubre para ajustar según inflación.
- Eliminación del tope del complemento remunerativo desde marzo.
- Mejora en adicionales: directivos (+$120.000), supervisores (+$400.000).
- Actualización de asignaciones familiares en mayo.
- Cambios en jubilaciones: ajustes por movilidad y mejoras en compensaciones.
- Suspensión de FOSAET y del ítem de profesionalidad docente.
- Se garantiza igualdad de aumentos si otros sectores reciben mejoras.
¿Hasta cuándo los docentes van a ser rehenes de una dirigencia que llama a la policía para reprimir a sus propios afiliados? Mientras los maestros reclaman sueldos que superen la línea de la pobreza, la respuesta oficial fue el palo y el gas lacrimógeno en plena calle. Lo que hoy venden como un «acuerdo» no es más que una imposición cocinada a espaldas de los trabajadores, validando una vez más que la prioridad no es la educación, sino la paz política del Gobierno.
