El gobernador de Córdoba asistió a la ceremonia religiosa en barrio Altamira al cumplirse ocho años del fallecimiento de José Manuel de la Sota. Tras meses de distanciamiento, compartió el oficio con la diputada nacional, quien luego lanzó duras críticas a la gestión de Javier Milei.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, sorpresivamente asistió este martes a la misa recordatoria del exgobernador José Manuel de la Sota, organizada por su hija menor, la diputada nacional Natalia de la Sota. El encuentro tuvo lugar en la parroquia San Cayetano, ubicada en el barrio Altamira de la capital provincial. Llaryora acudió acompañado por su jefe de Gabinete, Manuel Calvo, y por el ministro de Comunicación, Daniel Pastore. Llegado al inicio de la ceremonia, el mandatario saludó a la legisladora y a su familia, permaneció hasta el cierre del servicio y se retiró en silencio sin realizar declaraciones públicas.
La presencia de Llaryora generó impacto en el arco político provincial debido al prolongado enfriamiento en la relación entre ambos dirigentes. Natalia de la Sota compitió en los últimos comicios legislativos por fuera de la estructura del oficialismo cordobés con la plataforma Defendamos Córdoba y mantiene una marcada distancia respecto de la conducción del Centro Cívico y del exgobernador Juan Schiaretti. Al finalizar la misa, la diputada valoró el gesto del mandatario provincial y remarcó sus diferencias ideológicas con la Casa Rosada: «No tengo dudas de que mi padre hoy estaría combatiendo y denunciando el daño que le están haciendo las políticas de Milei a los argentinos», contrapuesto al esquema de gobernabilidad e interlocución que sostiene el Ejecutivo cordobés con la gestión nacional.
