Un informe de la consultora de recursos humanos analizó las competencias estratégicas ligadas al criterio, la empatía y la colaboración que resultan imprescindibles para mantener la empleabilidad frente al avance tecnológico.
El avance acelerado de la inteligencia artificial y la automatización en los entornos de trabajo volvió a poner el foco en la revalorización del talento humano. De acuerdo con un relevamiento elaborado por la consultora internacional de gestión de personas Randstad, existen siete competencias fundamentales que la tecnología no es capaz de replicar, ya que exigen un entendimiento profundo del contexto, sentido común e interacción interpersonal constante. Sobre este fenómeno, la CEO de la firma para la región, Andrea Avila, enfatizó que el desafío profesional no pasa solo por dominar las nuevas herramientas, sino por fortalecer aquellas capacidades que generan valor agregado y diferenciador.
Las siete habilidades humanas clave destacadas por el estudio se estructuran en los siguientes ejes:
- Pensamiento crítico: la capacidad de cuestionar la calidad de los datos generados por la IA, identificar inconsistencias, interpretar el contexto y contrastar fuentes antes de adoptar una decisión.
- Empatía e inteligencia emocional: la facultad de comprender las necesidades y sentimientos de otros, indispensable para liderar equipos, negociar con socios y brindar atención al cliente.
- Creatividad: el impulso para formular preguntas inéditas, conectar saberes dispersos y proponer soluciones originales frente a dilemas que carecen de una respuesta predeterminada.
- Comunicación: la aptitud de transmitir conceptos con claridad, practicar la escucha activa y adaptar mensajes para articular consensos entre distintos actores.
- Adaptabilidad: la flexibilidad para desenvolverse en escenarios cambiantes, reorientar procesos sobre la marcha y tolerar la incertidumbre propia de la evolución tecnológica.
- Colaboración: la capacidad de trabajar de forma interdependiente, tender puentes e integrar miradas diversas dentro de organizaciones con estructuras cada vez más planas.
- Aprendizaje continuo: la disposición y curiosidad permanente para actualizar conocimientos y adquirir nuevas competencias frente al acortamiento de la vida útil de los saberes técnicos.
