La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un despliegue de barcos industriales, barreras marítimas y brigadas militares. Buscan mitigar el impacto ambiental y proteger la industria turística del Caribe mexicano.
El Gobierno de México puso en marcha un plan integral de 115 millones de dólares para contrarrestar la llegada masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo. La iniciativa busca contener una crisis ambiental que amenaza directamente a polos turísticos clave como Cancún, Isla Mujeres y Tulum, donde las proyecciones actuales registran el arribo de hasta 9.000 toneladas diarias de macroalgas en descomposición, una cifra que cuadruplica los registros del año anterior.
La estrategia oficial contempla el despliegue de dos buques de gran porte modificados por la Secretaría de Marina, capaces de recolectar más de tres toneladas de algas por minuto en mar abierto mediante sistemas de cintas continuas. A la labor en aguas profundas se sumará la instalación de 48 kilómetros de barreras de contención, el trabajo de embarcaciones menores cerca de la franja costera y la movilización de efectivos militares y trabajadores locales para la remoción manual y mecánica en la arena.
El fenómeno está impulsado por la alteración de corrientes oceánicas, el aumento de la temperatura del agua debido al cambio climático y la acumulación de nutrientes agrícolas. Además del fuerte impacto visual y olfativo en la franja playera, la descomposición del sargazo genera un deterioro significativo en la fauna marina y afecta la actividad económica regional, que aporta cerca del 9% del PIB nacional. De cara al otoño, las autoridades prevén consolidar el operativo y realizar una cumbre internacional en octubre para coordinar respuestas regionales con otros países del Caribe.
