El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en su residencia de Parque Leloir. La Justicia investiga las causales de muerte del músico, quien padecía un avanzado cuadro de Parkinson. El país despide al mayor fenómeno de masas de la música popular.
Una noticia demoledora sacude las fibras más profundas de la identidad cultural del país. En la mañana de este viernes 5 de junio de 2026, falleció Carlos Alberto «Indio» Solari a los 77 años de edad. El deceso del mítico cantante, compositor y pensador del rock nacional fue confirmado de manera oficial por la Unidad Funcional de Instrucción N°2 del Departamento Judicial de Ituzaingó, la cual tomó intervención bajo la carátula de «Averiguación de causales de muerte» en su domicilio de Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, aclarando que se trata de los procedimientos de rigor y que nada señala causales externas. El ícono popular batallaba desde hacía más de una década contra un severo y progresivo cuadro de Mal de Parkinson, afección neurológica que lo había obligado a retirarse de los escenarios presenciales.
La última vinculación pública del Indio con sus files seguidores se produjo a mediados de mayo, cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) le otorgó el Doctorado Honoris Causa por su descomunal aporte a la construcción de comunidad y resistencia cultural. En aquella oportunidad, imposibilitado de asistir por el avance de su dolencia, el vocalista envió un emotivo video de agradecimiento. En tanto, su última participación musical registrada ocurrió en diciembre pasado durante el show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en La Plata, donde cantó de manera virtual a través de pantallas pantallas gigantes, dejando una frase que hoy resuena como su testamento definitivo ante las multitudes: «La Providencia quiso que se cruzara conmigo un par de cositas que me impiden estar ahí, pero no quería dejar pasar este momento para jugar a que estoy con ustedes».
La partida de Solari cierra la página del fenómeno sociocultural más grande e indescifrable de la música en español. Tras fundar en La Plata junto a Skay Beilinson las bases de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en 1976, el Indio esculpió una poética críptica y una mística de absoluta independencia corporativa que decantó en los históricos «pogos más grandes del mundo». Tras la disolución del grupo en 2001, su etapa solista rompió todos los récords de la industria global al movilizar a más de 150.000 personas por concierto en los valles del interior del país, consolidando «las misas ricoteras» como verdaderas peregrinaciones civiles que transformaron para siempre la historia y el sentir de varias generaciones de argentinos.
