Una marea humana de simpatizantes se adueñó de los espacios públicos neoyorquinos para brindar su último aliento al equipo. Las autoridades policiales de la ciudad norteamericana debieron desplegar un operativo preventivo especial para ordenar la circulación vehicular.
El epicentro de los cánticos tradicionales congregó a familias provenientes de distintas provincias que viajaron especialmente para presenciar el partido decisivo frente a España. Las fuerzas de seguridad locales evaluaron mudar la convocatoria hacia parques públicos de mayor superficie si persistía el ingreso constante de público.
El fervor popular sirvió de prólogo ideal para el trascendental compromiso deportivo que se disputará en el imponente estadio MetLife. Las expresiones de profundo agradecimiento hacia el cuerpo técnico comandado por Lionel Scaloni dominaron la jornada neoyorquina, mientras los futbolistas culminaban sus entrenamientos tácticos a puertas cerradas. En la vereda opuesta, el representativo europeo debió interrumpir sus habituales prácticas vespertinas en el campo de juego a causa de un violento temporal climático con intensas precipitaciones que afectó severamente a la región.
Las diferentes peñas de hinchas organizadas coordinaron caravanas masivas que se trasladarán en las primeras horas del domingo rumbo al complejo deportivo.
