La diputada nacional desembarca en el Chaco tras recorrer el conurbano bonaerense, Mendoza y Santa Fe. Busca posicionar su espacio propio, «Defendiendo Córdoba», como una alternativa peronista y federal que confronte con el Gobierno nacional pero sin quedar ligada al kirchnerismo.
La interna peronista con miras al armado electoral del año próximo sumó un nuevo movimiento estratégico desde el centro del país. Este lunes 8 de junio de 2026, la diputada nacional Natalia de la Sota viaja a Resistencia, Chaco, para encabezar la charla «Diálogo para el Desarrollo y el Federalismo» en la Universidad Popular local, invitada por el legislador de Unión por la Patria, Aldo Leiva. El desembarco en territorio chaqueño —donde el PJ de Jorge Capitanich busca reconstruirse tras perder la gobernación— forma parte de un raid federal con el que la dirigente cordobesa pretende ganar volumen político para sentarse en la mesa de decisiones de cara a las candidaturas nacionales y provinciales.
El armado de De la Sota se apalanca en el 9% de los votos que obtuvo de forma independiente en las elecciones legislativas de 2025, cuando compitió con su sello propio, Defendiendo Córdoba. Desde esa plataforma, la legisladora logró consolidar un perfil opositor nítido de rechazo a las reformas económicas de La Libertad Avanza en el Congreso —siendo una de las pocas voces cordobesas que votó en contra de las iniciativas libertarias— pero cuidándose de mantener una distancia prudencial de la estructura del kirchnerismo y evitando una ruptura total con el «cordobesismo» que lidera el gobernador Martín Llaryora.
Ese sutil equilibrio local quedó evidenciado en los últimos días tras la conmoción provincial por el femicidio de la adolescente Agostina Vega en barrio Mosconi. Mientras los bloques de la UCR, el juecismo y los libertarios cargaron con dureza contra la gestión provincial por los nexos del imputado con planes oficiales, De la Sota optó por un reclamo medido en redes sociales, exigiendo justicia «sin demoras ni desidia» pero evitando apuntar contra la cúpula de la Policía provincial o la intendencia. Esta postura refuerza la lectura del Centro Cívico, donde por ahora descartan una ruptura definitiva y destacan que el legislador Bernardo Knipscheer (marido de la diputada) se mantiene disciplinado dentro del bloque oficialista en la Legislatura.
