El ministro de Seguridad de Córdoba justificó el desplazamiento de la cúpula policial en el norte provincial, negó presiones de caciques políticos y defendió los preparativos de seguridad para la visita del Papa.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, rompió el silencio tras el escándalo institcional en Villa de María de Río Seco y ratificó la remoción de la cúpula policial departamental. Durante su paso por el programa Voz y Voto, el funcionario aseguró que la decisión busca restaurar la confianza social quebrada por la imputación de grooming a un efectivo y por la investigación sobre una denuncia por abuso retenida desde 2020. Quinteros remarcó que se llegará «hasta las últimas consecuencias» en el ámbito administrativo y desestimó las versiones sobre injerencias de caudillos territoriales en el accionar policial: “La Policía tiene jefes, pero no patrones”, enfatizó.
En el plano político, el titular de la cartera de Seguridad cruzó con dureza al diputado Rodrigo de Loredo tras sus críticas a la gestión provincial, recordando la trayectoria de sus allegados al frente del área. Por otra parte, Quinteros brindó detalles del masivo operativo de seguridad planeado para noviembre, cuando la provincia reciba la visita histórica del Papa. El despliegue contemplará la movilización de más de 11.000 efectivos entre policías, cadetes y fuerzas federales en el predio de Fadea, en lo que anticipa como el evento más multitudinario en la historia cordobesa con un estimado de dos millones de asistentes.
