El peronismo de Córdoba cerró este fin de semana su proceso de renovación de autoridades con un triunfo político estratégico para el gobernador Martín Llaryora. Tras meses de negociaciones encabezadas por el presidente del partido, Facundo Torres, el PJ logró conformar listas de unidad en 25 de los 26 departamentos provinciales. La única excepción será la localidad de Río Ceballos, donde el próximo 3 de mayo se medirán dos listas, convirtiéndose en el único distrito que irá a las urnas en una provincia que optó mayoritariamente por el consenso.
La estrategia, que comenzó a gestarse en 2024 y se intensificó desde febrero de este año, tuvo como objetivo central evitar fracturas internas que debiliten la estructura partidaria de cara a los desafíos legislativos del año próximo y las elecciones de 2027. Facundo Torres, arquitecto del acuerdo junto a Romina Montemartini y los apoderados del partido, destacó que este proceso sirve como una «base de sustentación» para apoyar la gestión provincial y proyectar el liderazgo de Llaryora por los próximos cuatro años al frente del justicialismo cordobés.
Más allá del ordenamiento de nombres, el proceso electoral interno marca un fuerte relevo generacional en la conducción de los circuitos. Intendentes y funcionarios jóvenes han ganado terreno en las listas de unidad, desplazando a estructuras tradicionales pero manteniendo el equilibrio con los dirigentes históricos que aún permanecen vigentes. Para Llaryora, la decisión de convocar a elecciones en lugar de prorrogar mandatos fue un acierto que le permite exhibir hoy un partido ordenado, dinámico y con una conducción centralizada sin fisuras visibles.
Con las listas congresales provinciales y nacionales ya acordadas, el PJ cordobés entra ahora en una etapa de consolidación territorial. El desafío inmediato será trasladar este «consenso absoluto» al armado de candidaturas municipales y legislativas, buscando blindar la gestión ante el complejo escenario nacional. Con este cierre de filas, el gobernador logra desactivar cualquier foco de rebeldía interna y se posiciona como el jefe indiscutido del peronismo mediterráneo, listo para encarar la segunda etapa de su mandato con una estructura política totalmente alineada.
