La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) movilizó a miles de jóvenes bajo la consigna «¡La educación se defiende en las calles!». La protesta repudió el recorte de casi 200 mil millones de pesos en educación superior y la policía militarizada reprimió con gases y carros hidrantes.
Las calles del centro de la capital chilena se convirtieron este miércoles 3 de junio en un auténtico campo de batalla. Miles de estudiantes universitarios y secundarios se movilizaron en una marcha masiva convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) para manifestar su absoluto rechazo al drástico plan de austeridad económica implementado por el flamante presidente de extrema derecha, José Antonio Kast. El detonante de la furia estudiantil fue el anuncio de un recorte presupuestario de 197,7 mil millones de pesos chilenos enfocado de manera directa en el financiamiento de la educación superior, una medida que busca profundizar el achicamiento de los ministerios ordenado por el Palacio de La Moneda.
La movilización, que no contaba con el permiso oficial de la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana, derivó en violentos incidentes en las inmediaciones de la casa central de la Universidad Católica. Efectivos de Carabineros desplegaron un fuerte operativo represivo utilizando camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar las columnas, provocando el cierre total de las estaciones del Metro Universidad Católica y Santa Lucía, además del colapso absoluto del tránsito en el eje estratégico de la Avenida Providencia y la Alameda. La escalada de tensión callejera se produce apenas 48 horas después de que Kast pronunciara su primer discurso ante el Congreso en Valparaíso, donde ratificó que su plan fiscal de recortar 6.000 millones de dólares en 18 meses causará «dolor» en la población, pero que priorizará «la responsabilidad antes que la popularidad».
El conflicto estudiantil representa el desafío más complejo para el líder del Partido Republicano desde que asumió el mando el pasado 11 de marzo. Con apenas tres meses de gestión, el mandatario enfrenta una abrupta caída en los sondeos de opinión pública y ya debió realizar un anticipado cambio de gabinete en el mes de mayo, removiendo a sus ministras de Vocería y de Seguridad por fallas de gestión. Mientras el estudiantado promete reactivar la combatividad de las federaciones locales en las calles, la izquierda chilena y los bloques opositores mantienen una feroz resistencia legislativa contra la megarreforma económica de Kast, denunciando que la rebaja del impuesto a las ganancias corporativas del 27% al 23% —recientemente aprobada en Diputados— representa un beneficio exclusivo para las clases más ricas del país trasandino.
