La contraofensiva del Kremlin se ejecutó apenas horas después de que Volodimir Zelenski propusiera una cumbre directa con Vladimir Putin en territorio neutral. Los ataques destruyeron una fábrica de alimentos infantiles cerca de Kiev, mientras Moscú denunció el lanzamiento masivo de 123 drones ucranianos sobre sus provincias.
La reactivación de las hostilidades a gran escala sepultó las inmediatas expectativas de un acercamiento diplomático en el conflicto de Europa del Este. En las primeras horas de este viernes 5 de junio de 2026, una violenta oleada de bombardeos perpetrados por las fuerzas armadas de la Federación Rusa sacudió múltiples regiones de Ucrania, provocando la muerte de al menos siete civiles y decenas de heridos. El impacto más trágico se registró en el distrito de Brovary, en la periferia de Kiev, donde proyectiles guiados destruyeron el complejo administrativo de una planta de productos lácteos para infantes, cobrándose la vida de cuatro operarios. De manera simultánea, la artillería pesada y los sistemas de drones kamikazes reportaron víctimas fatales en las disputadas regiones de Zaporiyia, Jersón y Dnipropetrovsk.
Este recrudecimiento de la violencia constituye un duro revés político para la administración de Volodimir Zelenski, quien el jueves había emitido una carta abierta dirigida a Vladimir Putin proponiendo un cese al fuego total subordinado al inicio de negociaciones directas en sedes neutrales como Suiza, Turquía o el mundo árabe. La respuesta institucional del Kremlin fue tajante: mientras el portavoz oficial minimizó la misiva e invitó con ironía a Zelenski a someterse a una reunión en Moscú —opción rechazada de cuajo por Kiev por considerarla una capitulación—, las fuerzas rusas ratificaron en el terreno su exigencia inamovible de que Ucrania formalice la entrega total del territorio de Donetsk como condición previa para detener la invasión.
En el plano militar simétrico, la tensión se trasladó de forma directa al espacio aéreo de las principales ciudades de Rusia. El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la madrugada sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron y destruyeron un total de 123 aeronaves no tripuladas de origen ucraniano, algunas de las cuales violaron el anillo de seguridad de la provincia de Moscú. Los ataques de la resistencia ucraniana encendieron alertas máximas en los servicios de inteligencia del Kremlin debido al desarrollo del Foro Económico Internacional en San Petersburgo, un evento clave para las finanzas de Putin que el miércoles ya había sufrido el impacto de drones en bases militares e instalaciones petroleras periféricas.
