La exministra de Seguridad ofreció dar un paso al costado tras rebelarse contra una orden de Karina Milei para vetar el pliego de una jueza federal. El quiebre con la Casa Rosada arrastra meses de desgaste y pone en riesgo la paritaria judicial de 73 magistrados clave.
El bloque oficialista en la Cámara Alta nacional ingresó en una fase de fractura institucional expuesta. En las últimas horas de este martes 2 de junio, Patricia Bullrich puso a disposición su renuncia como presidenta del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, desatando un temblor político que obligó a la intervención directa del presidente Javier Milei, quien rechazó de inmediato la dimisión para evitar un colapso legislativo. El detonante de la crisis fue la decisión de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, de vetar y ordenar el retiro del pliego de la doctora María Verónica Michelli, nominada como vocal para el estratégico Tribunal Federal de La Plata, una maniobra que Bullrich rechazó de plano al anunciar públicamente que ejercerá su «derecho a la objeción de conciencia» para votar a favor de la magistrada.
El desacato de la líder de la bancada libertaria dinamitó las negociaciones de Labor Parlamentaria y puso en jaque la aprobación de unos 73 pliegos judiciales que el oficialismo tenía listos para convalidar en la sesión de este jueves. La jugada de la Casa Rosada contra Michelli unificó el rechazo de los bloques dialoguistas; la senadora radical Carolina Losada adelantó que los 10 integrantes de la UCR votarán alineados con la postura de Bullrich y en contra del deseo del Ejecutivo, sumando el respaldo técnico del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal. El cisma en el Senado expone un desgaste de meses entre Milei y Bullrich, cuya relación terminó de astillarse cuando la exlíder del PRO exigió públicamente que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentara su declaración jurada ante la Justicia tras las denuncias por el vertiginoso incremento de su patrimonio.
