Un conjunto de estudios de opinión pública encendió las señales de alerta en el oficialismo al registrar un persistente deterioro en la percepción sobre el rumbo de la gestión. Las mediciones de diversas consultoras privadas coinciden en que el desgaste político y la falta de reactivación profundizaron el pesimismo de la ciudadanía, reduciendo el respaldo gubernamental a sus niveles históricos más duros y horadando una parte de su base electoral complementaria.
De acuerdo con el último informe trimestral elaborado por la Consultora Delfos, la opinión pública asimiló de manera crítica la parálisis institucional provocada por las tensiones internas y las disputas que rodearon a figuras clave del gabinete nacional. Esta situación llevó a que un 26% de los encuestados manifestara que el Gobierno transita hacia «ninguna dirección», un nivel crítico que debilitó la confianza general. En la misma sintonía, el porcentaje de ciudadanos que considera correcta la dirección gubernamental retrocedió al 28,3%, una cifra que se asienta de forma casi exacta sobre el porcentaje obtenido por el espacio en los inicios electorales de 2023.
El desgaste se replica al evaluar variables estructurales como la economía y la realidad social, dimensiones donde la ponderación desfavorable quebró la barrera de la mitad de los consultados, consolidando una clara mayoría de opinión por encima del 50% que califica el camino adoptado como equivocado. En contraste, las respuestas favorables referidas a la marcha del bolsillo quedaron estancadas por debajo del umbral del 30%. Esta tendencia hacia la polarización negativa es convalidada por otros sondeos de alcance nacional como Trends, que expuso un saldo negativo de veinte puntos porcentuales, y la medición longitudinal de Equipo Mide, que identificó un techo de desaprobación del 60% al cierre del primer semestre. Por su parte, la evaluadora Proyección situó la brecha en torno al 15% y los registros recolectados por Casa Tres determinaron que un 55% de la muestra entiende que el país avanza por la senda incorrecta.
Más allá de los porcentajes generales, el indicador más sensible para el análisis político reside en el comportamiento del votante moderado. Según el desglose de los datos de Casa Tres, un 20% de las personas que inclinaron su voto en favor de la actual administración durante el balotaje de noviembre de 2023 opina ahora que la dirección del país es desacertada. Este descontento temprano entre los electores no fundacionales marca el inicio de una erosión de capital político en sectores clave de la clase media, un desafío comunicacional y de gestión que el oficialismo deberá atender con prioridad en los meses venideros.
