El informe del IETSE marcó un freno en la tendencia desinflacionaria previa, con una inflación acumulada del 19,3% en lo que va del año. Advierten que casi el 90% de las familias debió financiar sus compras de alimentos y el consumo de cercanía cayó un 8,3%.
El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros de Córdoba, difundió su informe mensual correspondiente a julio de 2026, revelando una inflación del 2,05%. Este registro frena el proceso de desaceleración de precios observado en los meses anteriores y ubica el acumulado anual en un 19,3%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,8%. Para todo el año, la entidad proyecta un índice cercano al 31,5%.
Los rubros con mayores incrementos fueron servicios básicos (vivienda, agua, electricidad y gas) con un 2,5%, seguido por recreación y cultura con un 2,4%, transporte con un 2,2% y alimentos y bebidas sin alcohol con un 1,9%. En el segmento de consumo masivo se destacaron subas importantes en fideos y lácteos (6%), aceites (5%), y harinas, azúcar y yerba (4% cada uno).
En términos de poder adquisitivo, una familia tipo necesitó en julio $1.997.833 para no ser pobre (Canasta Básica Total) y $1.090.624 para no caer en la indigencia (Canasta Básica Alimentaria). El informe señala además un fuerte deterioro social: el 57,1% de los hogares no logró cubrir completamente la canasta de alimentos, el 88,5% debió financiar la compra de comida mediante fiado o tarjeta de crédito, y las ventas en comercios de cercanía cayeron un 8,3% interanual.
