Frente a la estabilización cambiaria, las LECAP y los fondos ajustados por CER desplazan progresivamente al plazo fijo tradicional y a la dolarización directa.
El perfil histórico del ahorrista argentino —caracterizado por la búsqueda de cobertura inmediata en moneda extranjera y colocaciones a muy corto plazo— atraviesa una mutación hacia alternativas de mayor diversificación dentro del mercado de capitales. Aunque la búsqueda de protección frente al aumento generalizado de precios y la volatilidad cambiaria mantiene a más del 56% del patrimonio de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) en esquemas money market de liquidez inmediata, la paulatina desaceleración inflacionaria impulsó una migración masiva de capitales hacia instrumentos de renta fija y títulos públicos.
Las estadísticas de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión confirman este cambio de tendencia: durante el primer tramo de 2026, los fondos de renta fija registraron ingresos netos por casi 10 billones de pesos, impulsados por la pérdida de atractivo relativo del plazo fijo bancario tradicional. En este contexto, la atención de los analistas financieros se concentra en estrategias combinadas que integran Letras del Tesoro (LECAP) y activos atados al índice CER, permitiendo fijar rendimientos nominales elevados o resguardar el poder adquisitivo según la evolución de la inflación.
En cuanto a la dolarización tradicional de excedentes, los especialistas remarcan que la estabilidad del tipo de cambio abrió paso a instrumentos dolarizados con rendimiento activo. Opciones como las Obligaciones Negociables (ON) de firmas energéticas como YPF o Pampa Energía, la exposición a metales mediante Cedears y los fondos en moneda extranjera ganaron terreno frente al billete físico inmovilizado, permitiendo diversificar el riesgo crediticio sin resignar rentabilidad.
