La normativa del Banco Central busca reducir la morosidad mediante el sistema de Cobro con Transferencia, fijando topes de descuento del 30% del sueldo y requiriendo aval del cliente.
El escenario financiero sumó un cambio operativo relevante tras la entrada en vigencia del sistema de Cobro con Transferencia (CCT), una herramienta impulsada por el Banco Central de la República Argentina que faculta a entidades bancarias y billeteras virtuales a debitar el pago de cuotas atrasadas directamente desde cuentas bancarias, cuentas sueldo y billeteras digitales. La medida busca brindar previsibilidad al cobro de deudas en un contexto de elevada morosidad, donde informes privados estiman que cerca del 28% de los tomadores de crédito registraron situaciones de irregularidad en sus pagos durante los últimos meses.
El mecanismo opera bajo reglas específicas de protección al usuario financiero. Su aplicación exige una autorización previa y explícita por única vez por parte del deudor, la cual puede ser revocada por vías digitales en cualquier momento. Asimismo, la normativa fija que el tope de retención no podrá exceder el 30% de los ingresos mensuales del usuario y obliga a la entidad a enviar una notificación con un día hábil de anticipación antes de ejecutar la transacción, habilitando un máximo de tres intentos de cobro distribuidos en un intervalo de 96 horas.
