Christian Nègre, exdirector de Recursos Humanos del Ministerio de Cultura, utilizaba potentes diuréticos en tés y cafés para someter a las víctimas a situaciones de extrema humillación. La Justicia ya identificó a casi 250 afectadas.
Francia no sale del asombro y revive sus peores fantasmas de violencia de género digital y química. Una investigación periodística internacional volvió a poner el foco sobre el aberrante caso de Christian Nègre, un ex alto funcionario del Ministerio de Cultura que, según la investigación judicial en curso, montó una red sistemática para drogar a mujeres desempleadas o colegas utilizando diuréticos de alta potencia sin su consentimiento. El modus operandi era perverso: las citaba a supuestas entrevistas de trabajo, les ofrecía una bebida adulterada y luego las llevaba a caminar durante horas por zonas alejadas de cualquier baño público para forzar situaciones de vulnerabilidad extrema y humillación física.
La trama delictiva salió a la luz en 2018 casi de casualidad, luego de que una compañera de trabajo lo denunciara por tomar fotos de sus piernas por debajo de la mesa. Al revisar sus dispositivos electrónicos, la policía francesa se topó con un escenario de terror: Nègre guardaba una hoja de cálculo de Excel titulada «Experimentos P». Allí tenía prolijamente anotados los nombres de 181 mujeres, descripciones detalladas de sus características físicas, los detalles de qué sustancia les había suministrado y cómo reaccionaba el cuerpo de cada una de ellas ante el medicamento para la presión arterial, cuyo efecto secundario multiplica de forma incontrolable la producción de orina.
