A pesar de que el 63% de los encuestados afirma llegar a fin de mes controlando sus gastos, un estudio privado reveló que 6 de cada 10 hogares están más ajustados que el año pasado. El ticket promedio en supermercados locales cayó un 3,6% real interanual, mientras el consumidor recorta el ocio y miniaturiza sus placeres.
La aparente desaceleración de la inflación en el plano macroeconómico todavía no se traduce en un alivio real para la economía cotidiana de las familias. De acuerdo con el estudio Radar de Consumo Masivo y Alimentos 2026, impulsado por la agencia Smith y realizado por la consultora Perspectivas Sociales en la provincia, el 73% de los cordobeses se ve obligado a vivir bajo un estricto régimen de restricción de gastos. Aunque un 63% de los consultados asegura alcanzar el cierre del mes cuidando al máximo sus recursos, el informe advierte que 6 de cada 10 hogares están más ajustados económicamente que el año pasado, lo que hundió el ticket promedio en los supermercados de Córdoba a $55.617, representando una caída real interanual del 3,6% y consolidando una notable pérdida de previsibilidad en las góndolas.
La investigación socioeconómica determinó que el acto de abastecer el hogar mutó hacia una tarea estresante que demanda un fuerte desgaste mental y fatiga de consumo. Los datos duros reflejan que el 79% de los compradores mira y compara precios de forma constante antes de convalidar un valor, mientras que el 77% reconoce sufrir agotamiento psicológico a la hora de tomar decisiones de compra. Ante este escenario de incertidumbre, las familias cordobesas iniciaron un fuerte plan de recortes en el consumo emocional y discrecional, postergando actividades vinculadas a las salidas, la indumentaria, el delivery y el ocio, obligando al consumidor a volverse un vigilante de su presupuesto que ya no busca segundas marcas por descarte, sino que redefine sus prioridades para equivocarse menos y proteger los recursos esenciales de su canasta básica.
