La Federación Médica advirtió que la falta de insumos pone en riesgo inminente la vida de pacientes neonatos y en terapia intensiva. Los cortes de ruta promovidos por la oposición al gobierno de Rodrigo Paz ya provocaron desabastecimiento de alimentos y combustibles, registrándose cuatro muertes por ambulancias varadas.
La crisis política y social que sacude al territorio boliviano derivó en una emergencia sanitaria de consecuencias críticas para los centros de salud de las principales ciudades. Al cumplirse un mes ininterrumpido de protestas y piquetes en las rutas nacionales, el presidente del Colegio Médico Departamental de La Paz, Luis Larrea, denunció que las reservas de oxígeno medicinal y medicamentos esenciales se encuentran al límite de su agotamiento. El desabastecimiento provocado por los manifestantes opositores al presidente derechista Rodrigo Paz ya se cobró la vida de cuatro pacientes que fallecieron atrapados dentro de ambulancias al no permitírseles sortear los cercos viales, incluyendo el trágico deceso de un niño de 12 años en el Departamento de Potosí que no logró recibir asistencia quirúrgica a tiempo.
Los bloqueos de carreteras son protagonizados por una coalición de transportistas, campesinos y comunidades indígenas que exigen soluciones urgentes ante la inflación derivada de la quita de subsidios a los combustibles, que encareció las tarifas hasta un 90%, y un polémico proyecto de reforma agraria. El escenario de conflictividad escaló a niveles institucionales máximos luego de que el mandatario denunciara un intento de golpe de Estado impulsado por el expresidente socialista Evo Morales, quien permanece prófugo de la justicia. Mientras miles de trabajadores de la sanidad marchan en las calles exigiendo una pausa humanitaria para los camiones varados con material hospitalario, el Congreso de Bolivia eliminó las restricciones parlamentarias para que el Ejecutivo pueda declarar el estado de excepción y desplegar a las fuerzas militares en las rutas.
