Un informe de la consultora 1816, basado en la Central de Deudores del Banco Central, reveló que la irregularidad en el pago de préstamos a los hogares trepó al 12.7% en mayo de 2026. Más del 27% de las personas que tomaron asistencia financiera dejaron de ser consideradas «sujetos de crédito». El fenómeno golpea con fuerza a los jóvenes y se dispara al 32.2% en el sector de las fintech y entidades no bancarias.
El mercado de financiamiento para el consumo en la Argentina atraviesa su ciclo de deterioro más extenso desde el final de la Convertibilidad. Este miércoles 1 de julio de 2026, un relevamiento privado encendió las alarmas del sistema al confirmar que casi 7 millones de ciudadanos quedaron marginados del acceso a nuevas líneas de crédito bancarias y extrabancarias. La imposibilidad de afrontar los compromisos mensuales generó un efecto de expulsión masiva en el sistema financiero, en un contexto macroeconómico donde las deudas ya no se licúan por inflación y el historial crediticio cobra un peso restrictivo para los solicitantes.
El documento técnico, elaborado por la consultora 1816 a partir de los registros oficiales procesados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), detalló que la mora en las líneas destinadas a las familias aumentó por decimonoveno mes consecutivo. La persistencia de este indicador refleja que el retraso superior a los 90 días en los saldos de tarjetas de crédito y préstamos personales dejó de ser un problema patrimonial acotado para transformarse en una realidad sistémica: de los 30 principales bancos que operan en el país, 26 registraron incrementos en sus tasas de irregularidad durante el último período evaluado.
Segmentación de la mora y brecha entre la banca y el ecosistema fintech
El análisis pormenorizado de las carteras de deudores evidencia una marcada diferencia según el tipo de entidad otorgante y el perfil demográfico de los usuarios del sistema:
- Evolución general: La tasa de morosidad en el segmento de las familias pasó del 12.1% en abril al 12.7% en mayo. En el ámbito corporativo el indicador se movió del 3.3% al 3.5%, mientras que el promedio general del sector privado avanzó hasta el 7.7%.
- El impacto fuera de los bancos: En los Proveedores No Financieros de Crédito (billeteras virtuales, financieras de consumo y plataformas fintech), que concentran el 17% del mercado familiar, la morosidad se disparó al 32.2%. Hace un año y medio, ese indicador se ubicaba por debajo del 10%.
- La crisis en el sector joven: El informe destaca que los menores de 35 años constituyen la franja etaria más vulnerable ante el endeudamiento. Actualmente, 4 de cada 10 jóvenes con líneas de financiamiento activas registran al menos una obligación en mora.
«De acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica, dado que más del 27% de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser ‘sujetos de crédito’. Lo positivo es que el peso del financiamiento en la economía local es tan pequeño que esto no impedirá que el PBI pueda continuar creciendo».
— Proyección de coyuntura del informe macroeconómico de la consultora 1816.
De acuerdo con las evaluaciones del sistema financiero, el incremento de las deudas impagas marca el inicio de una etapa de otorgamiento de préstamos mucho más selectiva por parte de las entidades crediticias. Mientras que las instituciones privadas redujeron de forma drástica la emisión de plásticos y créditos personales de bajo monto durante el primer semestre, la banca pública amortiguó una parálisis total del consumo mediante programas de refinanciación. La dinámica actual plantea un escenario donde los usuarios deberán adecuar sus pautas de consumo a un esquema de ordenamiento financiero, donde el pago del saldo mínimo de las tarjetas se convirtió en una trampa de difícil salida por las elevadas tasas punitorias aplicadas fuera del circuito bancario tradicional.
