La esperada vuelta a las sesiones en la Cámara alta provincial desató una batalla abierta dentro del propio oficialismo. El senador Mario Ishii cargó contra el Gobernador por «no caminar el Conurbano» y exigir el tratamiento de emergencias sociales. Sergio Berni se alineó con el reclamo, fustigó a Verónica Magario por mantener el cuerpo paralizado durante seis meses y lanzó una polémica propuesta para devolver los sueldos legislativos al sistema de salud.
Las profundas diferencias tácticas y políticas que anidan en el seno del peronismo de la provincia de Buenos Aires terminaron por dinamitar la paz parlamentaria en el arranque del año legislativo. Este miércoles 24 de junio de 2026, la sesión de reinicio de la actividad (rentrée) en el Senado bonaerense se transformó en un ring de boxeo político, donde los principales golpes no provinieron de la oposición tradicional, sino de los sectores internos del propio oficialismo. El exministro de Seguridad, Sergio Berni, y el actual senador y jefe comunal bajo licencia de José C. Paz, Mario Ishii, lideraron una fortísima embestida contra la conducción del cuerpo que encabeza la vicegobernadora Verónica Magario y contra la propia gestión del gobernador Axel Kicillof.
La tensión se venía incubando desde la jornada previa en la reunión de Labor Parlamentaria, donde Ishii fracasó en su intento de conseguir los dos tercios necesarios para tratar sobre tablas dos proyectos de su autoría que declaran las emergencias sanitaria y alimentaria en territorio bonaerense. Al ver que sus iniciativas eran enviadas a comisión por el voto mayoritario de la oposición y la falta de blindaje de su propia bancada, el exintendente paceño pidió la palabra en el recinto y desató una áspera catilinaria sobre la acuciante realidad social del Gran Buenos Aires, desnudando las falencias de la asistencia provincial en los barrios más postergados.
«El Conurbano se está incendiando y la discusión política está tapando los desastres que hay. Hay más de 80 ollas populares por distrito y una ola de gente buscando comida. Le dije al Gobernador que camine un poco el Conurbano, pero no lo ha hecho. No se puede no mirar a los que lo necesitan». — Mario Ishii, senador provincial del oficialismo, apuntando de forma directa contra la gestión de Axel Kicillof.
El desarrollo de la jornada legislativa en La Plata dejó en evidencia un quiebre de relaciones políticas y un debate institucional de alta pirotecnia discursiva:
- El corte de micrófono y la furia de Berni: Tras agotar sus cinco minutos reglamentarios de alocución sin morigerar las críticas hacia la Gobernación, Magario ordenó interrumpir el audio del micrófono de Ishii. La medida generó la inmediata y airada reacción de Sergio Berni, quien se solidarizó con su par del Conurbano y exigió de forma vehemente que se permitiera la libre expresión del cuerpo.
- Reproches por la parálisis legislativa: Berni aprovechó el uso de la palabra para facturarle a Magario la inactividad de la Cámara alta durante el primer semestre. «Celebro que estemos funcionando; hace seis meses que no lo hacíamos mientras se destruían 30.000 puestos de trabajo en la provincia y morían bonaerenses por el mal estado de las rutas», fustigó el exministro, equilibrando luego su discurso con críticas hacia el ahogo financiero del gobierno nacional y una defensa a Cristina Kirchner.
- La propuesta del «recorte de sueldos»: En el tramo final del debate, Berni redobló la apuesta y propuso formalmente que, debido a los seis meses que el Senado permaneció cerrado, el Poder Ejecutivo recupere los gastos de dietas y funcionamiento de la Cámara para transferirlos de forma directa al refuerzo presupuestario de los hospitales públicos. Magario recogió el guante con frialdad y le espetó de manera cortante que «presente un proyecto por escrito» si pretendía viabilizar la medida.
Desde las bancadas opositoras presenciaron el estallido de la interna oficialista con una mezcla de sorpresa y usufructo político. El legislador de Hechos, Marcelo Leguizamón, cruzó a Ishii recordándole que los acuerdos de Labor Parlamentaria deben respetarse y que la lógica de comisiones es la vía institucional correspondiente. Por su parte, el libertario Carlos Curestis coincidió con el duro diagnóstico social que trazó el intendente de José C. Paz sobre el Conurbano, pero votó en consonancia con el giro a comisiones y adelantó que su bloque insistirá con los proyectos para prohibir el uso de celulares y computadoras portátiles en los servicios penitenciarios provinciales.
