La cotización oficial en el Banco Nación tocó los $1490 tras acumular un incremento de $60 en lo que va de junio, marcando su valor más alto desde enero. Ante la presión estacional por el pago de aguinaldos y la dolarización de carteras privadas, la autoridad monetaria bajó el ritmo de compras de reservas e intervino con fuerza en el mercado de dólar futuro para desactivar las expectativas de una devaluación abrupta.
La habitual calma cambiaria que suele aportar la liquidación de la cosecha gruesa durante el segundo trimestre del año experimentó un quiebre de tendencia. Este miércoles 24 de junio de 2026, el dólar minorista abrió a $1490 en la pizarra de referencia del Banco Nación, consolidando una escalada que encendió las luces de monitoreo en el equipo económico. Para frenar la inercia alcista y estabilizar las variables antes del cierre mensual, el Gobierno Nacional y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) pusieron en marcha un paquete de medidas financieras orientadas a abastecer la demanda y quitarle presión al tipo de cambio.
De acuerdo con los reportes de las principales consultoras de la City porteña, el repunte del billete responde a una combinación de factores estacionales y financieros. Por un lado, la presión de los pesos volcados a la calle por el pago del medio aguinaldo incrementó la demanda de cobertura de los pequeños ahorristas. Por el otro, en el ámbito corporativo, el último canje de bonos del Tesoro —ajustables por devaluación— captó solo un 60% de adhesión; los inversores que optaron por no renovar esos títulos redireccionaron de forma inmediata su liquidez hacia la compra de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
“Estamos en temporada de pago de aguinaldos. Quizás también puede tener que ver un poco con que el Banco Central aflojó la presión para mantenerlo debajo de los $1400 a partir de mayo, una vez que ya estuvo cumplida la meta de acumulación de reservas de US$10.000 millones”.
— Juan Manuel Truffa, economista y socio de la consultora Outlier, al analizar la dinámica cambiaria.
Frente a este escenario de tensión en las pizarras, el BCRA activó tres movimientos tácticos en sus mesas de operaciones:
- Freno a la aspiración de reservas: La autoridad monetaria redujo drásticamente su ritmo de compras en el mercado mayorista para dejar más divisas disponibles para la demanda privada de los importadores. Según datos recopilados por Portfolio Personal Inversiones (PPI), la entidad absorbió apenas US$233 millones durante la última semana, promediando unos US$58 millones diarios, una cifra muy alejada de los US$195 millones diarios que retenía a finales de mayo.
- Inyección en el mercado de futuro: Los operadores bursátiles detectaron una fuerte suba en el volumen de contratos abiertos en el Matba Rofex. El Central salió a vender contratos de dólar futuro para fijar precios de referencia de mediano plazo y aplacar las proyecciones de saltos devaluatorios en el mercado secundario.
- Intervención con títulos públicos: Las mesas de dinero registraron un elevado nivel de transacciones con bonos soberanos vinculados al tipo de cambio (dollar-linked), lo que confirma una intervención oficial coordinada para absorber pesos y estabilizar las paridades financieras.
Los analistas remarcan que, si bien el valor actual de la divisa se encuentra todavía holgadamente dentro del esquema de bandas cambiarias establecido por el Ministerio de Economía —cuyo techo teórico se ubica en los $1800—, el Palacio de Hacienda prefirió cortar de raíz el rulo especulativo. El sobrecumplimiento de las metas de reservas acordadas con los organismos internacionales le otorgó al BCRA el margen de maniobra necesario para «relajar» las compras diarias sin descuidar el frente macroeconómico, priorizando en esta ventana de junio contener los efectos de la liquidez estacional sobre los índices de precios.
