En su primer viaje al gigante asiático desde 2017, el presidente de EE. UU. busca un nuevo pacto con Xi Jinping. Lo acompañan Elon Musk y Tim Cook en una misión que mezcla diplomacia, tecnología y la presión por frenar la guerra en Irán.
Donald Trump aterrizó este miércoles en Pekín para dar inicio a una de las reuniones bilaterales más determinantes de la década. Acompañado por los CEOs de Tesla, Apple, Boeing y Nvidia, el mandatario estadounidense llegó con un objetivo claro: forzar la apertura del mercado chino para los negocios norteamericanos y negociar una tregua en la guerra tecnológica de semiconductores. El encuentro se da en un clima de tensión máxima, donde el estatus de Taiwán y la propiedad intelectual siguen siendo los principales escollos entre las dos potencias.
Sin embargo, el factor geopolítico más urgente en la mesa es Irán. Washington espera que Xi Jinping utilice su peso económico sobre Teherán para enfriar el conflicto bélico que escaló tras los ataques conjuntos de Israel y EE. UU. en febrero. Aunque Trump elogió a Xi en sus redes sociales calificándolo como un «líder de extraordinaria talla», analistas prevén una negociación de puño de hierro detrás de la cortesía diplomática, con el precio del petróleo Brent rozando los US$ 108 y los mercados globales conteniendo el aliento.
