El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del sexto mes del año consolidó la tercera desaceleración mensual consecutiva, igualando el registro de agosto del período anterior. Con este indicador, el acumulado en lo que va del ejercicio fiscal 2026 se ubicó en el 16,8%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,5%, un escenario macroeconómico celebrado por el Ejecutivo nacional.
El proceso de desinflación de la economía argentina sumó un hito estadístico relevante. Los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirmaron que la dinámica de precios prolongó la tendencia a la baja iniciada en abril (2,6%) y continuada en mayo (2,1%). Esta desaceleración sitúa las métricas en rangos inferiores a las proyecciones iniciales del mercado, aportando un escenario de mayor previsibilidad financiera interna que coincide con indicadores favorables en el frente externo y de deuda soberana.
La estabilización del esquema de precios se dio en paralelo al descenso del riesgo país, que se posicionó en 403 puntos básicos tras cancelarse vencimientos clave de deuda externa. Desde el Palacio de Hacienda ratificaron que los compromisos financieros correspondientes a 2026 y 2027 disponen de cobertura de financiamiento local garantizada, descartando la necesidad de emitir nuevos títulos en los mercados internacionales o recurrir a la asistencia monetaria. El marco macroeconómico sumó además el respaldo político del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que confirmó una próxima visita al país de su directora gerente, Kristalina Georgieva.
Comportamiento sectorial y evolución de la canasta comercial
Las variaciones de precios internas expusieron dinámicas diferenciadas según la naturaleza de los bienes y servicios:
El segmento de Alimentos y bebidas promedió una suba general del 1,9% durante el mes analizado, donde los incrementos superiores al 10% en el rubro de frutas y verduras fueron compensados por una marcada estabilidad en el precio de la carne, que registró su variación más baja desde septiembre. En contraposición, los rubros regulados y los servicios privados ejercieron la mayor presión alcista sobre el índice general, destacándose el incremento del 2,5% en el área de Salud, traccionado de manera directa por las actualizaciones en las cuotas de las empresas de medicina prepaga y los medicamentos de consumo masivo.
La desaceleración nacional guardó correlación con las mediciones previas de distritos subnacionales. La Ciudad de Buenos Aires (CABA) operó como indicador anticipado al reportar un incremento mensual del 1,8% y un acumulado del 16% en el primer semestre. Las proyecciones de las principales consultoras privadas del sector financiero —como Eco Go, Equilibra y Outlier— habían anticipado un comportamiento en torno al 1,9%, coincidiendo en que la contracción del consumo minorista influyó en el freno de las listas de precios en las cadenas de supermercados.
