En su partido número 200 con la camiseta celeste y blanca, el capitán de 38 años frotó la lámpara y selló el 3-0 definitivo en Kansas City. El equipo de Lionel Scaloni destrabó un debut complejo con serenidad, circulación y una convicción de hierro para arrancar con el pie derecho la defensa de la corona en la Copa del Mundo 2026.
El sueño de la tercera estrella consecutiva se puso en marcha con una exhibición de vigencia absoluta que desafía el paso del tiempo. Este miércoles 17 de junio de 2026, la Selección Argentina goleó por 3-0 a Argelia en su debut en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, gracias a una actuación histórica y superlativa de su capitán, Lionel Messi, quien convirtió los tres tantos del encuentro. En la mítica sede de Kansas City, el combinado nacional espantó los tradicionales nervios del estreno y ratificó que el hambre de gloria del plantel se mantiene intacto de cara al operativo defensa del título.
El partido tuvo una carga emotiva extra desde el pitazo inicial, ya que significó la presencia número 200 de Messi vistiendo los colores del seleccionado mayor. Lejos de pesarle la estadística o sus 38 años a cuestas, el astro rosarino se cargó el volumen de juego del equipo y apareció en los momentos exactos en los que el conjunto africano intentaba plantarse de igual a igual en la mitad de la cancha. Los zarpazos del «10» funcionaron como golpes de nocaut para las pretensiones argelinas, destrabando el trámite táctico en pasajes clave tanto del primer como del segundo tiempo.
«Argentina domina los hilos a partir de una identidad consolidada: se adueña de la pelota, la hace circular con paciencia, muta de ritmo para encontrar los espacios libres y, cuando acelera en los metros finales, lastima con una jerarquía demoledora». — Apuntes tácticos de la cobertura especial desde el estadio de Kansas City.
El contundente triunfo del debut de la Selección Argentina ante Argelia se edificó sobre las siguientes claves analíticas desarrolladas en el campo de juego:
- Messi en modo leyenda: El capitán jugó un partido de 10 puntos de calificación. Estuvo sumamente activo en la gestación, retrocedió para asociarse con los volantes y definió con su habitual frialdad clínica para firmar un triplete inolvidable que lo mete de lleno en la pelea de los goleadores históricos.
- Serenidad ante la presión: Argelia planteó un esquema físico y vertical que complicó la salida limpia de Argentina en los primeros quince minutos. Sin embargo, el equipo manejó el bloque defensivo con templanza, apoyado en la seguridad del mediocampo para congelar las réplicas del rival.
- Convicción colectiva: Más allá de las luces individuales de su emblema, el equipo conducido por Scaloni dio señales positivas de madurez colectiva. No se desesperó ante las faltas tácticas y demostró que el funcionamiento táctico está aceitado tras los exigentes meses de preparación previos al certamen.
La victoria en Kansas City deja al seleccionado argentino en una posición inmejorable de cara al ordenamiento del Grupo en la primera fase, inyectando una dosis gigante de confianza para los próximos compromisos del fixture. Con un Messi que juega libre de presiones pero con la obsesión intacta de no regalar un centímetro de su trono, la Scaloneta ya camina a paso firme por suelo norteamericano, revalidando las credenciales de candidato que se ganó en la cancha y que el mundo entero volvió a rendir a sus pies.
