Por primera vez en su historia, el gigante tecnológico abrió sus registros de impacto ambiental para detallar el consumo de Amazon Web Services (AWS). Aunque la cifra anual es equivalente al gasto de una gran área metropolitana, la firma exhibió niveles de eficiencia interna muy superiores a los reportados por competidores directos como Microsoft y Google.
El debate en torno a la sustentabilidad de las infraestructuras que sostienen la inteligencia artificial y el almacenamiento en la nube ingresó en una nueva etapa de discusión pública. Este viernes 12 de junio de 2026, el gigante tecnológico Amazon reveló por primera vez que la red global de centros de datos de su división Amazon Web Services (AWS) consume 2.500 millones de galones de agua al año, una cifra que equivale a casi 9.500 millones de litros de agua potable. El informe rompe un histórico hermetismo en Silicon Valley respecto al uso de recursos naturales críticos, exponiendo tanto la magnitud del gasto hídrico como las estrategias de ingeniería implementadas para mitigar el impacto ambiental.
Para dimensionar el volumen revelado por la compañía conducida por Andy Jassy, los 9.500 millones de litros representan aproximadamente el 5% del consumo anual de agua de toda el área metropolitana de Seattle, la ciudad donde nació la firma. Frente a las críticas de agrupaciones ambientalistas, los voceros de Amazon argumentaron que la huella hídrica de la nube debe ser puesta en perspectiva frente a otros sectores comerciales. En comunicados previos, la empresa afirmó que sus centros de datos «usan significativamente menos agua que industrias tradicionales como los campos de golf, los lavaderos de autos, la producción textil o la industria cárnica», buscando suavizar el impacto del anuncio.
«Los centros de datos generan volúmenes masivos de calor residual debido al procesamiento ininterrumpido de datos. La refrigeración por evaporación directa disipa esta energía mediante el aire exterior y paneles húmedos, pero el agua evaporada se pierde hacia la atmósfera, reduciendo la presión inmediata de las napas locales».
— Análisis de vectores termodinámicos aplicados a la infraestructura informática.
El informe de sustentabilidad destaca la posición de AWS frente a sus rivales directos de la industria tecnológica a través de las siguientes métricas de rendimiento y diseño de planta:
- Efectividad en el Uso del Agua (WUE): Amazon reportó una tasa de eficiencia (Water Usage Effectiveness) de 0,18 litros consumidos por cada kilovatio-hora ($kWh$) de energía entregada a los servidores. Este indicador supera con comodidad los 0,27 $l/kWh$ informados por Microsoft y se ubica muy lejos de los 1,1 $l/kWh$ que registra Google en sus plantas menos optimizadas.
- Aparatos de refrigeración por evaporación: El sistema de AWS introduce aire del exterior a través de paneles húmedos. Al evaporarse, el agua absorbe de manera natural el calor residual de los componentes lógicos. Este método reemplaza a los pesados y costosos equipos de aire acondicionado industrial con compresores químicos.
- Ventaja por localización geográfica: A diferencia de sus competidores, que instalaron complejos de servidores en zonas desérticas o de alta temperatura que requieren inyección de agua a presión constante, Amazon concentró sus bases en climas templados o fríos del hemisferio norte, lo que permite aprovechar el enfriamiento natural por aire (free cooling) el 80% de los días del año.
El informe concluye con la ratificación del compromiso corporativo denominado Water Positive hacia el año 2030, una meta mediante la cual Amazon promete devolver a las comunidades locales una cantidad de agua mayor a la que extrae para sus procesos tecnológicos. El plan contempla el financiamiento de proyectos de restauración de cuencas hidrográficas y la construcción de plantas de tratamiento de fluidos residuales. No obstante, las ONG ambientales calificaron la iniciativa como una campaña de lavado de imagen (greenwashing), advirtiendo que las promesas futuras no resuelven las crisis de escasez inmediata que sufren los pozos y acuíferos comunitarios durante las olas de calor del verano.
