El ministro de Seguridad provincial cruzó con extrema dureza las críticas a la investigación y los pedidos de destitución impulsados tras el brutal femicidio. Ratificó el respaldo del gobernador Martín Llaryora y reveló escabrosos detalles sobre el estado en que fue hallada la menor.
El luctuoso desenlace del femicidio de la adolescente de 14 años desató una feroz tormenta política y judicial en los estamentos del poder cordobés. Tras conocerse que la Asamblea Ni Una Menos y bloques opositores exigirían su remoción del cargo, el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, rompió el silencio con declaraciones explosivas en televisión, donde descartó de plano presentar su renuncia y arremetió de forma directa contra sus detractores, acusándolos de montar un oportunismo electoralista sobre una tragedia. «Estos carroñeros miserables, por buscar un puñado de votos, se cagan en absolutamente todo», fustigó el funcionario, visiblemente afectado por las repercusiones públicas que salpican a la cúpula policial y al fiscal de la causa, Raúl Garzón.
La causa judicial sumó ribetes de extrema crudeza al confirmarse mediante las pericias forenses que la menor fue desmembrada y enterrada en el predio rural de Ampliación Ferreyra por el único imputado, Claudio Gabriel Barrelier (33). El caso expuso severas fallas en el engranaje estatal, ya que el acusado había sido liberado en 2025 por el fiscal Iván Rodríguez tras cometer un ataque de similares características, al tiempo que los focos políticos salpican al concejal capitalino Ricardo Moreno por sus presuntos vínculos con el homicida. Quinteros defendió su obrar institucional manifestando que su desempeño se encuentra a entera disposición de las auditorías judiciales, ratificó que cuenta con la total confianza del gobernador Martín Llaryora y reveló que asumió la promesa ante el abuelo de Agostina de presenciar el juicio para verle la cara a los asesinos.
