El histórico regreso de la máxima categoría automovilística tras 14 años sirvió de escenario para mostrar unidos al intendente Guillermo De Rivas y a su antecesor, Juan Manuel Llamosas. Buscan acallar versiones de ruptura en el PJ del sur provincial, justo cuando la gestión local inicia una etapa de mayor autonomía.
El plano político del sur cordobés busca consolidar señales de previsibilidad institucional en medio de un escenario de fuerte recambio. La confirmación oficial del regreso del Turismo Carretera a Río Cuarto luego de 14 años de ausencia trascendió el plano puramente deportivo y de la economía naranja para convertirse en un hecho político de alta relevancia. El anuncio sirvió como plataforma para escenificar una foto de unidad entre el actual intendente, Guillermo De Rivas, y el legislador provincial Juan Manuel Llamosas, su predecesor en el sillón de la intendencia, buscando neutralizar las crecientes versiones que daban cuenta de una supuesta tensión y disputa por la centralidad del PJ riocuartense.
Fuentes del oficialismo local admiten que De Rivas atraviesa un proceso natural de afirmación política y comunicacional para despegarse del ciclo anterior y construir una impronta propia de gestión, de cara al segundo aniversario de su era municipal. No obstante, desde ambas terminales del cordobesismo del sur rechazan una fractura y aseguran que la relación responde a un esquema coordinado y alineado de forma directa al gobernador Martín Llaryora, donde De Rivas ejerce la jefatura de la ciudad y Llamosas funciona como articulador departamental. Pese al impacto de la foto de unidad y la proyección turística del evento motor, la agenda política local debió recalibrar su exposición pública y tono discursivo debido a la extrema conmoción social y sensibilidad que generó en toda la provincia el asesinato de la adolescente Agostina Vega.
