Un informe de Mercado Pago demostró el impacto del equipo nacional en el comportamiento financiero. Durante el cruce de octavos de final ante Egipto, los cobros con QR se paralizaron, mientras que las dos horas previas registraron picos de facturación en panaderías, rotiserías y vinotecas por las compras de último momento.
Cuando juega la Selección Argentina, el país se detiene de manera literal. La clasificación de la «Scaloneta» a los cuartos de final del Mundial no solo dejó festejos deportivos, sino también una radiografía exacta sobre cómo el fútbol altera de forma transitoria pero drástica la economía de consumo diario. De acuerdo con un relevamiento de transacciones en tiempo real difundido por la plataforma financiera Mercado Pago, la actividad comercial presencial llegó a registrar un desplome de hasta el 80% durante los 90 minutos en los que la pelota estuvo en juego.
El fenómeno de parálisis transitoria contrasta de manera directa con lo que ocurre en la franja horaria previa al pitazo inicial. Los datos de la billetera virtual reflejan que, en las dos horas anteriores al inicio del partido contra Egipto, se produjo una fuerte concentración de operaciones de abastecimiento: las transferencias de dinero entre personas particulares treparon un 32% en comparación con una jornada habitual, mientras que los pagos mediante códigos QR en comercios minoristas experimentaron un salto del 62%.
La economía del «antojo»: los rubros ganadores y perdedores
El mapa del gasto de los usuarios cambió por completo sus prioridades en la cuenta regresiva del partido:
- Los más demandados: El ticket de compra se concentró de forma masiva en el abastecimiento para los encuentros sociales. Descollaron los rubros de panaderías, fiambrerías, lácteos y locales de bebidas.
- El antecedente de dieciseisavos: Durante el anterior partido eliminatorio frente a Cabo Verde, las vinotecas registraron picos de facturación del 106% con un gasto promedio de $26.265 por operación, seguidas por las rotiserías y casas de comidas para llevar, que crecieron un 79% con un ticket medio de $19.816.
- Los sectores paralizados: Mientras la atención estuvo puesta en la pantalla, rubros alejados de la gastronomía —como ferreterías, mercerías, gimnasios, clubes y tiendas de indumentaria— sufrieron un bache absoluto de clientes. Incluso el uso del código QR para abonar pasajes en colectivos y subtes marcó una caída del 35%.
El efecto «rebote» tras el silbato final
Una vez asegurado el triunfo y finalizada la transmisión televisiva, la circulación económica y el movimiento en la vía pública restablecieron sus parámetros estándar a una velocidad inusual.
A partir de las 15:00 horas, las terminales de cobro volvieron a encenderse de manera generalizada. Los sectores que lideraron la normalización de la tarde fueron los bazares y comercios de mercadería general con un repunte del 25% en el caudal de ventas, secundados por las estaciones de servicio, que mostraron un incremento del 19% en los despachos de combustible y compras en sus tiendas de conveniencia. Los analistas del sector coinciden en que estos torneos modifican de raíz los hábitos de pago, compactando el consumo en ventanas horarias muy específicas antes y después del juego.
