Este jueves 23 de abril, tras semanas de una intensa cacería, la Policía bonaerense logró capturar a Fabián Jesús Bravo, alias «El Gordo Pei». El operativo, bautizado por las fuerzas de seguridad como «Pei Gordo», puso fin a la fuga de uno de los narcotraficantes más buscados de la zona norte. Bravo, quien contaba con pedido de captura por homicidio agravado y amenazas, fue interceptado junto a su pareja en el barrio Martín Fierro, donde intentaba ocultarse de la justicia.
La investigación, liderada por la UFI Nº 7 de San Martín y ejecutada por la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos, permitió desarticular una organización criminal con una estructura jerárquica aceitada. La banda no solo se dedicaba al narcomenudeo a gran escala, sino que mantenía el control territorial mediante el uso sistemático de la violencia y armas de fuego. Los delincuentes utilizaban plataformas digitales de difícil rastreo para coordinar la distribución y el almacenamiento de estupefacientes en búnkeres estratégicos.
Un golpe clave se registró el pasado 1º de abril en José León Suárez, cuando la detención de un sobrino de Bravo permitió a los investigadores acceder a un teléfono celular con información vital. A partir de allí, se detectó que el líder narco y su mujer, Joana Giménez, rotaban permanentemente de domicilio alquilando viviendas temporales en el oeste bonaerense para burlar los seguimientos encubiertos. Finalmente, el despliegue sorpresa de los efectivos logró reducir al prófugo pese a que intentó resistirse violentamente al arresto.
Con la detención de la cúpula operativa, la Justicia considera que el núcleo de esta peligrosa banda ha sido neutralizado. La sociedad siente alivio ante la captura de sujetos que basaban su poder en el terror, aunque la investigación continúa abierta para identificar a los eslabones restantes de la organización. El operativo marca un precedente en la lucha contra las estructuras narco que operan con altos niveles de impunidad en los cinturones urbanos más calientes del país.
